Zaratustra

Zaratustra fué el profeta más grande entre los iraníes antiguos; descendiente directo de Manushcihar, antiguo rey de Irán, él creía que su misión consistía en establecer la adoración de Ahura Mazda, el señor del Universo.

Cuenta la historia del profeta que cuando éste nació la naturaleza se regocijó:

“Los árboles, los ríos y las flores expreseron su alegría y su placer. Los demonios estaban asustados. Tan pronto como el niño nació, él no lloró como un mortal común y corriente. Hizo una carcajada. Muchos ángeles y arcángeles vinieron a adorarle”.

Aunque se sabe poco de su infancia, se dice que era un niño muy sabio, discutía con los eruditos y reprimía a los herejes.

Es a la edad de 16 años cuando se manifiesta su inclinación hacia lo espiritual, comenzó a perder el atractivo por los objetos mundanos, despreciaba todo tipo de palcer carnal, se elevó por encima de los deseos sensuales, y mostró un intenso amor y compasión por todos los seres vivos.

A la edad de 20 partió de su casa y deambuló de un lugar a otro, llevó una vida de pureza y rectitud, controlaba las necesidades de la carne y pasaba la mayor parte del tiempo realizando meditación.

En la cima del monte Sabatam, Zaratustra consiguió la comunión con el señor supremo del universo; a través de visiones divinas se estableció la comunicación que le concedió la sabiduría de Ahura Mazda; a los 30 años era considerado el profeta del señor.

Los arcángeles tuvieron un papel esencial en el camino espiritual de este profeta, estos mensajeros divinos salvaron a Zoroastro de los ataques del demonio y le dieron las instrucciones que debía seguir para esparcir el mensaje del señor supremo.

Al principio el mensaje no fué aceptado, sin embargo, la constancia de este profeta y la realización de numerosos milagros, lograrón que la religión predicada por Zaratustra fuera tomada en cuenta y adoptada por miles de personas.

Zaratustra era piadoso, noble y compasivo, su mensaje era el mensaje noble de la vida moral, que allana el camino para el logro de la inmortalidad y la eterna bienaventuranza y la doctrina del Dios de la Justicia o Ahura Mazda; su principal enseñanza era:

“El amor a los justos. Ten compasión de los afligidos”.


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