Visión de la alquimia (Parte 1)

Según la tradición, los cristianos aprendieron la alquimia de los árabes y éstos a su vez lo adoptaron de los egipcios, y a pesar de todos los misterios que encierra a su alrededor hay muchos hechos que llevan a pensar que los razonamientos de la alquimia están vivos aún hoy en día.

Por ejemplo, para muchos puede ser una sorpresa saber que existían alquimistas femeninos, incluso durante la época medieval; uno de los ejemplos más resaltantes lo protagoniza la propia Cleopatra, que compartía  alegorías alquímicas que son difíciles de interpretar. Si bien no es seguro que la obra haya sido escrita por Cleopatra, su mención muestra que hay una cierta influencia femenina entre los alquimistas.

Asimismo, otro hecho señala que el simbolismo sexual en la alquimia entró a medida que avanzaba más hacia el misticismo. Había alegorías que implican la cópula o el matrimonio del Rey y la Reina, la unión de los opuestos, y esto era especialmente cierto de la relación incestuosa entre el hermano y la hermana. El rey, que representa el material, se traga el hijo que representaba el espíritu, esta alegoría conjunto representaba el espíritu agonizante para entrar en la materia por lo que podría ser renovado en algo más fino.

Los alquimistas cristianos dicen que el hijo es el símbolo de Cristo, que murió para que el hombre pudiera volver a nacer espiritualmente; así es tomado como materia caótica primordial, y fue simbolizado como la Madre porque todas las cosas proceden de él. La materia prima como la tierra y el hombre, se pensaba que eran hermafroditas.

Se dice que estas alegorías sexuales no eran claras ya que los alquimistas no acababan de entender o querían ocultar el lado siniestro de la naturaleza.

Los alquimistas se ocuparon de la naturaleza, y la naturaleza era considerada mala por la Iglesia, por lo que tuvieron que ocultar sus actividades. Pero la imaginería sexual que pronto entró en los textos no se disfrazó con facilidad, la alegoría alquímica suele representar los principios masculino y femenino en la unión como “una hermafrodita nacida de dos montañas, Mercurio y Venus”. El sol y la luna fueron personificados como figuras masculinas y femeninas desnudas.

Cuando muchos alquimistas gradualmente reconocieron que la transmutación de los metales básicos como el plomo y el cobre a la plata y el oro estaba más allá del poder de su arte real, la alquimia se hizo más mística al asumir un aspecto religioso en el reino espiritual.

El arte de alquimia en esta época tomó un giro gnóstico. Los alquimistas buscaron ganar el poder divino y la sabiduría de Sofía, la Diosa Madre y el consorte del Dios gnóstico bueno. Los alquimistas se referían a ella como la sirena de los filósofos, “nacida de nuestro mar profundo, que vierte leche y sangre de sus pechos”.

La alquimia estaba llena de alegorías sexuales, y a al añadirle el gnosticismo, se influyó en el pensamiento alquímico de tal manera que algunos se referían a la piedra filosofal como la piedra sofística.

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