Samael (parte 1)

Samael es un demonio importante en la tradición judía y en la demonología cristiana, también juega un papel importante en el ocultismo. Le acreditan como miembro de las jerarquías celestiales, así como uno de los ángeles caídos. En las Crónicas de Jerameel Samael es descrito como “el jefe de los demonios”, pero a pesar de que se le describe como uno de los ángeles más oscuros, se dice que es un ángel al servicio del Señor.

El lado malo de Samael se representa en la tradición judía. Él es el ángel de la muerte, y el coleccionista del alma de Moisés. En la Hagadá Samael es el guardián de Esaú (hermano de Jacob), esto presenta a Samael como un ángel malo porque Esaú es malo por sólo de pensar en las cosas del mundo y estar atraído por otros cultos.

Samael en el Zohar se asocia con Amalek, el dios del mundo físico. El texto describe a Samael como el nombre oculto de Amalek; el Zohar describe a Samael en el sentido del “veneno de Dios”. En el libro “La Cábala Sagrada” se define a Samael como “la severidad de Dios”, y también se le equipara con Satanás y con la serpiente, Lilith (su novia).

En demonología se cree que Samael funciona como la mano izquierda de Dios, y es consorte, tanto de la voluptuosa Naamah como de la doncella Lilith.

En el texto gnóstico apócrifo de Juan -descubierto entre los manuscritos Hag Hammadi- se cuenta que Samael es otro nombre dado por el demiurgo que creó el mundo material, y así se le asocia con el texto Zohar que le une con el mundo físico.

Más tarde en la tradición grimórica se describe a Samael con fines mágicos, y en el Heptameron se le describe como un ángel; asimismo, aparece en la versión de 1505 de “Faustbuch” donde se identifica con el elemento del fuego. Henry Cornelius Agrippa le asocia con Urieus, una forma de Oriens, guardián del Este, Mathers hace la misma asociación en su edición de la Magia Sagrada de Abramelin el Mago. Samael también aparece en la traducción de Mathers del Grimorio de Armedal, y en este volumen el carácter del espíritu sigue siendo confuso, ya que está identificado tanto como un ángel caído como con un ser celestial. Como un ángel caído enseña la magia negra y también conoce las partes peligrosas de la nigromancia que se deben evitar y las ciencias ocultas. Curiosamente también enseña la jurisprudencia.

Algunos piensan que es casi inconcebible que San Gregorio haya incluido a Samael entre los siete arcángeles. Aunque es posible que Gregorio no podía saber todo sobre la tradición judía que rodea Samael, su declaración no puede ser tan inconcebible como lo que inicialmente parece.

Si bien Samael antes de caer pudo haber sido un arcángel, Las Crónicas de Jerameel lo describen como “jefe de los demonios”, indicando que era un ángel de gran estatus, pero también uno de los más perversos.


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