Rudolf Steiner (parte 2)

Steiner recibió su doctorado de la Universidad de Rostock en 1891. Su tesis, “La Verdad y el Conocimiento” (Verdad y Ciencia también tienen derecho) en la enseñanza científica del filósofo alemán Johann Gottlieb Fichte fue seguido en 1894 por su importante labor filosófica Die Philosophie der Freiheit (1894), que luego fue traducida como La Filosofía de la Actividad Espiritual y La Filosofía de la Libertad.

Steiner nunca habló públicamente acerca de su filosofía espiritual o experiencia en clarividencia, y lo que había aprendido de ellos hasta que cumplió los cuarenta. En un esbozo autobiográfico, dijo que no se debe intentar enseñar ocultismo hasta llegar a esta edad. Esta fue la intención de los Maestros.

Steiner estaba en la etapa de la vida donde había acumulado mucha experiencia en los reinos no físicos. Lo logró a través de la meditación profunda y concentrada. Aprendió a salvar los reinos físicos y no físicos, y poner a prueba en repetidas ocasiones lo que aprendió en lo no-físico y relacionarlo con lo físico. Creía firmemente en el axioma hermético que la humanidad es el microcosmos en el macrocosmos de la Creación y en nosotros están las pistas sobre los secretos del universo. Estos secretos son revelados por el descubrimiento de la verdadera naturaleza de la humanidad.

Steiner afirmó que era capaz de acceder a los Registros Akáshicos, que contienen la historia de la evolución del hombre y del mundo. Pensaba que en un tiempo el hombre era más espiritual, y poseía mayores capacidades suprasensibles, pero que con su descenso al plano material perdió estas capacidades.

En la profundidad del ser humano decente, Cristo aparece dando a los seres humanos la capacidad de volver a subir a niveles espirituales superiores. Para Steiner, la vida, muerte y resurrección de Cristo fueron los eventos más importantes en la historia de la humanidad y el cosmos.

Steiner había alcanzado un desarrollo personal que le permitió ser percibido en otros planos. Dijo que algunos seres humanos eran más espiritual, mientras que otros solo deseaban permanecer sumidos en el mundo materialista y mecanicista.

Steiner experimentó una continua lucha con las fuerzas del mal dentro de sí mismo. Consideró que la salvación personal provenía de la inmersión de uno mismo en los misterios de Cristo. Para otros, advirtió que el camino hacia la conciencia superior, aunque es alcanzable por cualquier persona que sigue una disciplina ordenada de pensamiento, sentimiento y voluntad, requiere mucha paciencia y perseverancia, y la preparación para las experiencias difíciles que se tienen que afrontar con gran moral y coraje.

La Sociedad Teosófica aceptó con entusiasmo sus conferencias. La popularidad de Steiner dio lugar a su nombramiento en 1902 como secretario general de la sección alemana de nueva creación de la Sociedad Teosófica. Marie von Sievers fue nombrado secretaria. Ella se convirtió en la segunda esposa de Steiner en 1914, su primer matrimonio con Anna Eunicke, una viuda, había terminado previamente en un divorcio.


Te Puede Interesar

Leave a Comment