Puntos de vista sobre la magia de Salomón (parte 1)

Cuando se habla de la magia de Salomón se piensa de forma adecuada en el Salomón bíblico, hijo de David, rey de Israel. Las prácticas mágicas se atribuyen a él aunque no se menciona en la Biblia, sin embargo, una gran cantidad de material existe basada en la tradición oriental. Aunque no hay pruebas, de hecho la representación de la magia de Salomón sigue siendo legendaria, y hace que sea válida en el sentido mágico aún hoy en día. Objetivamente hablando, la validez es presumiblemente más imaginaria que real, pero la creencia crea la realidad.

Con los Suleimans, una raza prehistórica con 72 reyes que gobernaron durante mil años, se descubre el origen de las tradiciones árabes y persas de las leyendas Salomón. Se asocia a los Suleimans con Salomón, ya que éstos eran excelentes gobernantes de los Djinns y otros espíritus elementales.

Por otra parte , el nombre de Suleiman se asocia con un dios babilónico. Asimismo, se dice que los primeros maestros fueron llamados Mohn, Bodles o Solymi; y que Suleiman era un antiguo significado para representar el poder real, un título, siendo sinónimo de “sultán” o “faraón”.

Acompañando estas revelaciones está la leyenda persa de que a las montañas de Kaf sólo se puede llegar a través del anillo de Salomón. Dentro de la caverna están las estatuas de la raza gobernada por los Suleimans, también se encuentra la gran silla o trono de Salomón, tallada en roca en los confines de Afganistán y la India.

Posiblemente el ocultismo de Salomón se originó con las antiguas leyendas de los Suleiman. Tales leyendas se mezclaron con la tradición del rey israelita y su templo, y estas tradiciones -supuestamente derivadas de Salomón- formaron muchas de las actividades masónicas actuales.

El conocimiento de Salomón para controlar y expulsar demonios vino de Dios, según Josefo. Esta ciencia o arte, demostró ser útil y atractiva para los hombres comunes, quienes compusieron encantamientos que sirvieron también como exorcismos para ahuyentar los demonios.

El exorcismo basado en la magia de Salomón se realizaba de la siguiente forma: con una anillo se tomaba un trozo de una raíz específica (definida por Salomón como la mandrágora), se colocaba en la nariz y se esperaba a que el poseído cayera al suelo; luego se recitaban los encantamientos y se regañaba al espíritu para que no volviera.


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