Precursores de la Manifestación (parte 1)

Para muchos, la manifestación de una entidad espiritual es o bien un acontecimiento raro o chocante. Dependiendo de entendimientos, creencias o miedos de cada individuo, una manifestación puede alterar gravemente el camino de uno para mejor o peor. Muchas personas simplemente no están “preparadas”, ya sea emocional o físicamente para hacer frente a una manifestación total; sobre todo de entidades tan fuertes como la muerte -por ejemplo-, y esta entidad en particular es muy consciente de esto. Por lo tanto, la manifestación es a menudo precedida por una serie de eventos precursores.

Algunos de los preludios más universales a toda manifestación espiritual incluyen, intermitentes puntitos de luz que se parecen mucho al centellear de estrellas distantes. Este fenómeno suele ser vislumbrado como chispas fugaces por el rabillo del ojo y en contra de la oscuridad de la habitación. Estos puntitos pueden ser de colores o simplemente blancos. A veces, no siempre, un color específico puede ayudar a identificar la entidad que se está tratando de materializar. Esto sucede a menudo en el caso del Ángel de la Muerte, cuyo color precursor es a menudo visto como un brillante azul-púrpura. Debido a que estas imágenes son a menudo rápidas, el color no puede ser registrado inmediatamente desde el ojo hasta el cerebro; pues un destello de luz no es más que eso.

Algunos otros eventos extraños incluyen: vértigo momentáneo, o “girar” por lo general seguido por cualquiera de las luces intermitentes, o “puntos negros” igualmente difíciles de alcanzar ya que se mueven rápidamente a través de la visión. Voces, música, olores y otros elementos sensoriales también pueden estar presentes. Esto puede ayudar a identificar la presencia. Muchas personas han reportado olores familiares asociados a un ser querido que ha fallecido. Además, misteriosas apariciones de objetos personales relacionados con el mismo. La actividad Poltergeist, ataques de deja-vu, y los períodos de “tiempo de deslizamiento” son también frecuentes.

La cercanía de una materialización inminente se puede medir igual que la proximidad de una tormenta puede determinarse contando los momentos entre un trueno y la aparición del relámpago. Aplicado a los asuntos espirituales, se puede contar el tiempo entre la visión de estrellas y las anomalías astrales inmediatamente posteriores, como se mencionó anteriormente. Cuanto más corto sea el lapso de tiempo entre éstas, más cerca se está de una manifestación por completo. La forma de una manifestación particular asume depende en gran medida de la receptividad del espectador o espectadores.


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