Pensamiento no racional (parte 1)

No importa cual sea la creencia que sigamos, o en que parte del mundo nos encontremos, pues para cualquier persona de hoy en día una definición de la razón o el pensamiento racional implicaría “la forma en que pensamos”. Sin embargo, el pensamiento es algo que va mucho más allá de la razón, pues debemos buscar la raíz de un problema, la fundación de una idea, y la esencia de una ideología.

Todos somos ideólogos en el sentido de que cada uno de nosotros tenemos un sistema racionalmente concebido de ideas sobre el mundo, la cual es normalmente nuestra experiencia de la realidad filtrada. Este punto de vista puede contener elementos religiosos, sociales, políticos, psicológicos, artísticos, económicos, culturales, y cualquiera de los otros elementos que se combinan sinérgicamente con la experiencia directa para formar nuestra comprensión de este mundo.

Pero de igual manera, nuestra experiencia de la realidad puede estar temporalmente libre de ideologías; por ejemplo, cuando alguien inesperadamente maneja su coche demasiado cerca del nuestro a gran velocidad por la autopista. Durante unos segundos se puede actuar instantáneamente sin razonar a través de los diferentes cursos de acción posibles. Es durante esos pequeños acontecimientos maravillosos, que existe el “sólo hacer”, pues no pensamos en ello hasta que el evento se acaba; el resto del tiempo, sin embargo, se piensa en las cosas. De hecho lo hacemos interminablemente, incluso obsesivamente.

Entonces, ¿qué es lo que estamos haciendo cuando pensamos en algo? Obviamente estamos utilizando la herramienta principal de la razón humana o el pensamiento racional. La razón, describe la actividad mental y física de repetir algo de la experiencia de la realidad simbólica, pero como ya sabemos, va mucho más allá de eso.

Un ejemplo claro son las diferencias que se encuentran entre una misma palabra, cuando ésta es escrita y cuando es pronunciada; muchas veces podemos encontrar que cuando vemos una palabra escrita se nos vienen un montón de cosas a la mente, pero cuando alguien pronuncia esa misma palabra se expande nuestra comprensión, pues las sutilezas comunicadas a través de los ritmos, las tonalidades vocales, la expresión facial y el lenguaje del cuerpo modifican y amplían el significado de dicha palabra.

Nota la diferencia entre la palabra escrita y hablada. Yo prefiero ver y escuchar a alguien dando una disertación sobre algún tema en lugar de leer su explicación por escrito de la misma. He encontrado varias veces, si después de leer la palabra escrita de alguien, yo tengo la suerte de oírlos se relaciona en voz alta en el habla, comprensión. Si puedo ver tan bien, el significado más viene a través de la, muchos de los cuales nunca se transmite a través de simplemente la palabra escrita. La diferencia entre un símbolo y la realidad a la que se refiere es ese tipo de relación, aunque a menudo en una escala mucho mayor.

El pensamiento racional literalmente se refiere a la actividad mental del racionamiento de la realidad en trozos, que luego se simbolizan con palabras.

El pensamiento racional y la razón son dos términos diferentes para el pensamiento simbólico abstracto. Una manera de concebir este proceso de racionamiento fue descrita hace cuarenta años, en una conferencia pronunciada por el filósofo Alan Watts en la que nos sugirió que nos imagináramos con una linterna en una habitación oscura, sólo se podía ver claramente todo lo que aparecía en el círculo de luz proyectado por la linterna: el cuarto oscuro representa a la totalidad de la realidad que escaneamos y la luz simboliza la porción que podemos ver; aunque tratamos de comprender el todo mentalmente al combinar todas las piezas que hemos visto pasar ante el nuestro pequeño rayo de luz, el resultado a la realidad es solo una aproximación.

En la próxima entrega conoceremos un poco más sobre la visión que podemos tener cada uno de la realidad y su relación con el pensamiento racional y no racional.

 

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