Pelagio (parte 1)

Aunque se sabe poco de la historia de Pelagio, éste desempeñó un papel importante en la formación del carácter inicial del cristianismo celta. Aunque era un sacerdote, Pelagio también era un monje celta y un líder espiritual altamente respetado, tanto para los laicos como para el clero. Lo que denotaba su herencia celta era su creencia en que el individuo tenía libre albedrío y capacidad de mejorarse a sí mismo como un ser espiritual.

Estas ideas enfrentaron a Pelagio directamente contra la Iglesia cristiana de la época. Era el tiempo en que la Iglesia estaba tratando de combatir la herejía de los donatistas del norte de África.

Los donatistas decían que la eficacia de los sacramentos dependían del estado espiritual del sacerdote que los dispensaba. Esta declaración causó un gran dilema para la Iglesia. Porque significaba que todas las ceremonias de la Iglesia dependían del carácter moral del clero y nadie podía estar seguro de que un rito había sido dado de forma eficaz.

La defensa contra la herejía era salvar la estructura de la Iglesia. En el momento en que muchos hombres de la Iglesia como San Agustín estaban hablando en contra de la herejía al afirmar que la Iglesia es una institución cuya santidad se deriva de los sacramentos, y no se estima a partir del orgullo de las personas.

No hay que decir que la postura de la Iglesia prevalecería. Sin embargo, todos los celtas no lo vieron de esa manera y sus seguidores como Pelagio se mantuvieron firmes en la doctrina del libre albedrío. Asimsimo, Pelagio no creía que la naturaleza humana fuera corrompida por el pecado de Adán, y por lo tanto, por su propia naturaleza y esfuerzos sólo podían heredar el infierno o la condenación.


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