Pablo

El nombre de Pablo, el apóstol, cuyo nombre original era Saulo ha causado mucha discusión. Pablo, era de origen judío de la tribu de Benjamín y tuvo conocimiento del idioma griego; y algunos historiadores dicen que esa fue una de las razones por la que cambió su nombre de Saulo a Pablo. Pero otros conocedores afirman que este no fue el motivo personal del cambio de nombre, sino que la razón de la elección de Pablo es que viene desde los griegos Paulos, es decir poco, y cuando hizo la conversión al cristianismo, Saulo deseaba ser conocido como el “pequeño” en el servicio de Cristo.

Según la tradición judía, Pablo -como todos los niños- tuvo que aprender un oficio, el suyo era hacer tiendas. Después de esto, a los trece años, fue a Jerusalén para proseguir sus estudios; así se convirtió en un estudiante de Gamaliel, maestro distinguido de la ley. A través de su estudio Saulo estaba cada vez más familiarizados con la observancia externa de la ley, que a la larga le enseñaría el “espíritu de esclavitud” que después de su conversión le ayudó a enseñar a otros el “espíritu de adopción”.

Pablo o Saulo, aparece por primera vez en el Nuevo Testamento en el martirio de Esteban, en el que se describe su historia (su fama como un inquisidor notorio era conocida por todas partes) y los hechos que lo llevaron hasta la conversión al cristianismo.

Al tener sospechas de cristianos en Damasco, Saulo fue al sumo sacerdote pidiéndole permiso para ir allí; dicho permiso fue concedido con órdenes de traerlos de vuelta a sus prisiones para el juicio y el castigo. Mientras se dirigía a la ciudad experimentó su conversión al cristianismo:

De repente se le muestra una luz del cielo, que le hizo caer al suelo, y oyó una voz que dijo:Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

Saulo preguntó:” ¿Quién eres?

La voz respondió: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues”

Entonces temblando y temeroso Saulo le preguntó: Señor, ¿qué quieres que haga?

Entonces el Señor le dice: Levántate y entra en la ciudad, y ahí se te dirá lo que debes hacer.

Se dice que los hombres que acompañaban a Saulo se pararon atónitos, oyendo a la voz, pero no veían a nadie; cuando Saulo se levantó, abrió los ojos, pero no vio a nadie, y así lo llevaron de la mano a Damasco, donde permaneció durante tres días sin ver, ni tampoco comer o dormir.

Este evento bíblico continúa diciendo cómo el Señor dirige al discípulo Ananías para ir a la donde Saulo, al entrar en la casa Ananías le dice a Saulo que él sabe lo que ha ocurrido. Inmediatamente se cayó la venda de los ojos de Saulo, y fue bautizado y recibió el Espíritu Santo. Se le dio alimento, recobró las fuerzas, y dentro de unos días comenzó a predicar con los discípulos de Damasco. También Saulo se enteró de que él era el escogido del Señor para llevar su nombre y el mensaje a los gentiles, de ese modo permaneció en Damasco durante tres años.

Las epístolas de Pablo formaron parte de la teología cristiana posterior. Su doctrina, tuvo algo de controversia con otros cristianos judíos, pues Pablo creía que la humanidad pecadora es redimida y justificada por la gracia de Dios mediante la fe en Jesucristo, con independencia de mantener o no la ley judía; ya que la muerte de Cristo había derogado dicha ley para anunciar una nueva era del Espíritu Santo.


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