Onimancia

La onimancia es una práctica de adivinación muy elaborada, que se basa en la observación del árcangel Uriel.

Para realizar el proceso se debe colocar aceite de las hojas del olivo sobre la mano derecha de un niño sin contaminar; una mejor mezcla la componen el aceite de nuez y de sebo o de betún.

Según la información que se solicita, se debe buscar una guía en el comportamiento del niño:

Si lo que se busca es dinero o las cosas ocultas en la tierra rostro del niño pequeño debe girar hacia el este. Si el conocimiento se refiere a un delito o de una persona amada la cara debe girar hacia el sur; por robo el rostro debe girar hacia el oeste, y por un homicidio hacia el sur.

Entonces, el niño debe repetir los versículos siete y dos de los Salmos de las Cábala, éstos se encuentran en el tercer libro de Johann Rechlin (De Arte Cabalística, 1517).

En cada uno de estos versículos se produce el venerable nombre de cuatro letras, y el nombre de tres letras de los 72 ángeles, que se conocen como el nombre sagrado Shemhanphorash, y que estaba escondido en los pliegues de la esclavina del sumo sacerdote.

Cuando el niño ha repetido por completo todos los versos, se dice que literalmente “va a ver maravillas”.

Por otro lado, otras autoridades creen que la onimancia se refiere a la interpretación de las manchas en las uñas humanas.


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