Novenarios

Los novenarios o novenas en la Iglesia Católica Romana son oraciones de intercesión públicas o privadas, que se pueden realizar en nueve días consecutivos, o en un día determinado durante nueve semanas consecutivas.

Hay cuatro categorías generales de novenarios: el duelo, la preparación, la oración y las indulgencias. Las oraciones se enfocan a una intención especial por lo general a un determinado santo o a Cristo.

La celebración data del siglo XVII, pero bíblicamente encuentra en Hechos 1:13-14, aquí se describe como los apóstoles se reunieron con los demás en el aposento alto después de recibir las instrucciones de Cristo después de su ascensión al cielo para orar constantemente. Ellos oraron durante nueve días consecutivos que concluyeron con la venida del Espíritu Santo en Pentecostés.

Los griegos no tenían ninguna celebración de nueve días, pues el número siete era sagrado para ellos más que cualquier otro número. La primera referencia de una celebración de nueve días se produce entre los romanos después de la lluvia de piedras de la montaña Ablan. En ese episodio se hizo una ofrenda para protegerse de nuevas catástrofes y apaciguar a los dioses.

Además de esta costumbre, entre griegos y romanos se instauró la costumbre de observar los nueve días de duelo para los familiares que murieron, con una fiesta que se celebra en el noveno día. Los romanos también celebraban una novena parental anual, del 13 de febrero al 22 con un culto y fiesta alegre en el último día.

A pesar de las advertencias de no observar las costumbres paganas, varios cristianos lo hicieron de todos modos; una vez más se nos recuerda que las primeras comunidades cristianas se componían de los paganos y las antiguas costumbres tardan en morir.

Estas costumbres eran observadas más vigorosamente entre los ricos, que estaban menos dispuestos a renunciar a sus costumbres habituales; poco a poco la costumbre fue adoptada por la Iglesia y aparecieron las misas de novenarios. Finalmente, el laicado se encontraba participando en novenarios; éstos también se observan en algunas Iglesias ortodoxas, anglicanas y luteranas.


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