Navegando los 7 mares de la vida (parte 1)

Cuando llegamos a este mundo, entramos como un barco que navega por las fuerzas de la naturaleza y es impulsado por el poder en las auras invisibles del espíritu. Se tarda unos pocos años para que podamos lanzar nuestra nave, durante este proceso, se toman a muchos astilleros para una reforma a nuestro saber interior, el intelecto. Estamos entrenados por las ideologías del hombre y nuestro conocimiento natural empieza a desvanecerse dentro de nosotros. Se nos enseña a aceptar una nueva identidad que se convertirá en el capitán de nuestro barco, y tenemos que pasar muchas pruebas para lograr la aprobación de nuestro ego. Una vez que creemos que estamos capacitados para ser nuestro propio piloto y navegante, nos disponemos a trazar nuestro viaje por la vida.

Mientras se navega por el mar de la jornada de la vida, nos detenemos en muchos puertos de escala para recoger pasajeros y carga. Algunos de estos pasajeros se convierten en invitados permanentes en nuestras vidas, y algunos vienen para un viaje corto a medida que nos fueron enviados para cubrir una necesidad. Nuestros pensamientos anuncian que estaban en necesidad de asesoramiento y orientación para llegar a esa parte de nuestro viaje, y las personas que entran en el nos aconsejan sobre los peligros y nos ayudan a capear las tormentas pasajeras.

Algunas de estas personas siguen su camino, algunas otras mueren de una enfermedad o vejez, pero sus almas permanecen con nosotros durante la orientación, siempre y cuando sepamos dónde se encuentran en nuestro santuario interior. Ellos son los ángeles que nos pidieron para ayudar a dirigir nuestro rumbo, por lo que todavía tenemos a nuestro equipo de confianza físico alrededor de nuestro barco, y tenemos que ser conscientes de que tenemos que tratarlos con amor y respeto o de lo contrario puede producirse un motín.

Sin embargo siempre debemos estar en guardia, porque hay tiburones peligrosos y piratas en estas aguas. Muchos van detrás de nuestra carga de dinero y tesoros, mientras que algunos desean tomar la alegría de nuestras vidas. Hay muchas otras naves desconocidas y peligrosas que nos vamos a encontrar en nuestros viajes y muchos izarán la bandera de la amistad a la distancia, pero cuando nos levantamos cerca, izarán la calavera y las tibias cruzadas.

Una vez que viajamos más allá de nuestra marca a mitad de camino, de repente nos da la sensación de que podríamos estar yendo en la dirección equivocada. Empezamos a comprender que el verdadero enemigo está dentro de nuestro propio barco, y que el piloto en el que tenemos tanta fe en un impostor. Es el mismo tipo de impostor que hemos estado luchando en los otros barcos piratas, sólo que este enemigo fue plantado en nuestros pensamientos durante muchos años y ha crecido en estatura y fuerza; tanto es así que piensa que puede controlar la nave aun cuando se sabe que el buque está envejeciendo y no tiene el poder que una vez tuvo. Cuando se da cuenta que no tiene ningún poder real quiere abandonar el barco, ya que comienza a hundirse. Quiere abandonar el barco y dejar que se caiga en las rocas de la preocupación y la ansiedad.

El capitán de nuestro barco es un cobarde. Un bribón falso de corazón, sin atención para nada, sino su propia importancia. Se trata de un polizón, que se viste con uniforme de capitán reconocidos por la élite de la sociedad y halaga a sus caprichos. Por eso creía que era tan real, porque todos hemos estado volando las banderas equivocadas, porque nuestros capitanes son más que sofisticados, adulterados, señuelos. El nombre del capitán verdadero es el Alma que todavía está a bordo, pero en cautiverio en las profundidades de nuestro barco.


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