Meditación para niños

La meditación para niños es beneficiosa en múltiples formas, ya que se les da una herramienta que pueden utilizar para el resto de sus vidas, además de ser una actividad divertida.

Los niños suelen ser hiperactivos, a veces carecen de la capacidad para concentrarse y expresar sus emociones libremente sin pensar en el control de sí mismos;  enseñándoles a meditar desde pequeños puedes ayudarles a aprender a enfocarse, aumentar su autoestima y confianza en sí mismos, mejorar sus habilidades de lectura, aprender a dominar sus emociones, mejorar las relaciones con la familia y mejorar su salud, entre otros.

El método para enseñar a un niño a meditar consiste en hacer de la experiencia una actividad divertida, pues los niños tienden a aprender más si disfrutan de la actividad.

Respiración:

  • El niño debe sentarse con las piernas cruzadas o acostarse en el suelo con las piernas separadas y los brazos a los lados con las palmas hacia arriba. Debe permanecer con los ojos cerrados.
  • Se le llevan sus manos a la barriga y se le indica que las debe dejar descansar allí.
  • Con palabras sencillas se le dan instrucciones para que tomen una respiración profunda y suelten el aire con un largo suspiro. Debes decirle que lo repita varias veces.
  • Pregúntale qué sienten sus manos sobre el vientre.
  • A continuación, pide al niño que piense en el sonido de algún animal, ahora debe hacer ese sonido cada vez que exhale. Puede cambiar de sonido cada vez que el niño lo desee, lo ideal es que este ejercicio se sostenga entre 5 y 10 minutos.
  • Si se trabaja con niños mayores a 10 años, se pueden introducir otros sonidos como OM y arrh como sustitutos de los sonidos de los animales.

Visualización:

  • El niño debe sentarse con las piernas cruzadas o acostarse en el suelo con las piernas separadas y los brazos a los lados con las palmas hacia arriba. Debe permanecer con los ojos cerrados.
  • Comienza por pedirle que tome una respiración larga y profunda, continua este patrón de respiración profunda durante 3 respiraciones.
  • Ahora comienza a decirle al niño una historia, con tantos detalles como sean posibles; cuando la hayas terminado, pregúntale cuál fue su parte favorita de la historia.

Este ejercicio de meditación enseña al niño a centrarse, concentrarse y mejorar sus habilidades creativas. Se puede utilizar para niños de todas las edades.

Se ha comprobado que la meditación ayuda a niños con déficit de atención e hiperactividad, ansiedad, depresión y otros trastornos de la conducta. Todos los niños pueden beneficiarse de aprender a meditar.


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