Maniqueísmo

El Maniqueísmo fue predicado por la secta gnóstica de los maniqueos, aunque esta secta se peleó duramente por la primitiva Iglesia cristiana, luego, más bien la Iglesia se vio muy influenciada por el Maniqueísmo; principalmente a través de las enseñanzas posteriores de San Agustín -sobre todo por su doctrina del pecado original- que la Iglesia fácilmente aceptó.

El profeta persa Mani (Manichaen) fundó la secta en el siglo III dC. Según cuenta la historia, su vida parece ser casi la reencarnación de Cristo; se dice que Mani nació de una virgen llamada santa Mariham, cuyo título era “Madre de la Vida del mundo”.

Asimismo, Mani realizó las hazañas generales que cualquier Salvador realiza: predicó, sanó a los enfermos, se hizo con doce discípulos, y finalmente, fue martirizado.

Las doctrinas de Mani eran estrictamente gnósticas y puritanas, la más resaltante es la abominación de toda la materia, especialmente la carne.

Según sus enseñanzas, el Diablo creó el mundo material y por lo tanto hizo el sexo para atrapar las almas etéreas en la prisión de la carne; es por ello que los maniqueos se abstenían de tener relaciones sexuales y de todo alimento animal, pues creían que toda la carne era mala si había nacido de la cópula. Un ejemplo claro de esto es que consumían pescado, esto con el pretexto de que los peces no se propagan sexualmente, sino espontáneamente.

Tanto los maniqueos como los cristianos comparten la misma opinión de que el mundo es malo, la diferencia entre los dos grupos es la causa que originó la maldad del mundo. Los Maniqueos creen que Dios o el Diablo crearon un mundo malo, mientras que los Cristianos reclamaban que el caso de Adán -el pecado original- hizo que el mundo se volviera malo.

Según Mani, el Diablo que Dios creó era el Jehová judío. Mani dijo:

“Es el Príncipe de las Tinieblas que habló con Moisés, los Judios y sus sacerdotes. Así, los cristianos, los judíos y paganos, están involucrados en el mismo error cuando adoran a este Dios. Porque les hace errar en el concupiscencias que les enseñaba”.

La Iglesia Ortodoxa combatió el Maniqueísmo durante los primeros siglos, y se pensaba que este pensamiento se había erradicado, pero sus enseñanzas reaparecieron en la Edad Media en varias sectas: cátaros, albigenses, paulicianos, bogomilos, y muchos otros.

 


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