Los orígenes de la manifestación divina

La manifestación divina se origina en el Creador, por lo que la determinación del inicio de su existencia es imposible de realizar en términos humanos. Sin embargo, este concepto ha sido practicado y estudiado, y ya se llevan registros escritos para describirlo.

Las civilizaciones antiguas y sabias como Alejandría, Lemuria, Atlántida y las grandes mentes como Platón y Aristóteles astutamente entendieron y practicaron estos principios universales divinos; las culturas egipcias, asiáticas y giegao eran maestros en la manifestación divina. Asimismo, los rosacruces, masones, y algunas de las mentes más brillantes de las primeras épocas modernas, como Copérnico, Sir Isaac Newton, Thomas Jefferson, Benjamin Franklin utilizaron y comprendieron los principios de la manifestación divina.

Hermetismo:

El Hermetismo es una antigua filosofía y la práctica de la manifestación divina , ésta incluye la alquimia, la ayuda angelical, la numerología, la criptografía, y la astrología, entre otros; basado en las enseñanzas de un antiguo maestro espiritual egipcio, Hermes Trismegisto.

Se le relaciona con el dios egipcio Thot y el dios griego Hermes.

El estudio y la práctica del Hermetismo fue considerado tabú por las religiones organizadas y los grupos políticos. Así, la filosofía divina se enseñó principalmente por vía oral a los estudiantes por los maestros herméticos.

El Kybalion:

Las enseñanzas de Hermes Trismegisto fueron escritas en una obra antigua que se llama la Tabla de Esmeralda, y de nuevo en 1900 en na obra titulada El Kybalion, que fue escrito por tres estudiantes anónimos del Hermetismo que se hacían llamar los Tres Iniciados.El Kybalion establece siete principios divinos de la manifestación:

Mentalismo: el Todo es mente y el Universo es mental. Uno es el Yo Superior que está conectado con el Todo, el Creador Divino.

Correspondencia: como es arriba, es abajo. Toda ley universal tiene aplicabilidad igual en los planos físico, mental y espiritual. Los pensamientos propios puede crear materia, energía, realidades físicas y emocionales en el plano físico, mental o espiritual.

Vibración: todo es energía y vibra en diferentes niveles.

Polaridad: todo en el Universo existe en la dualidad, no hay opuestos, sólo diferentes grados.

Ritmo: el Universo opera en ritmos similares a un péndulo, que se aloja en el extremo superior, los hermetistas controlan los estados de ánimo y pensamientos para manifestar el resultado deseado.

Causa y Efecto: no existen las coincidencias, porque cualquier causa tiene un efecto y todo efecto tiene una causa.

Género: todo tiene energía masculina y femenina que son interdependientes, igualmente poderosas y requieren de equilibrio.

Si bien esta es una versión condensada de los principios del Kybalion, se pueden identificar los temas comunes que se encuentran entre los antiguos, así como diversas filosofías de la nueva era. El origen de la manifestación esta divinamente arraigada y sigue entrando en la corriente moderna de la conciencia.

Como la sociedad entra en un estado de mayor conciencia colectiva, cada individuo se vuelve más inteligente y es capaz de aplicar los principios de la manifestación divina para trabajar no sólo su vida, sino por el bien de la humanidad.

 


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