Los cuatro mundos del chamanismo: el mundo simbólico

¿Cómo miran los chamanes el mundo? Es ésta una pregunta que intentamos responder observando e intentando comprender los cuatro mundos del chamanismo. El chamán puede desplazarse a voluntad entre el mundo objetivo o físico, el mundo subjetivo o síquico, el mundo simbólico y el mundo holístico. Veamos qué es el mundo simbólico y cómo lo utiliza el chamán para operar en este plano de realidad no ordinaria.

El mundo simbólico

Siguiendo con el ejemplo que hemos visto anteriormente en el cual vemos el mundo como un bosque, ejemplo citado por el autor Serge King, en la percepción del mundo simbólico dejamos volar la imaginación y sentimos una loa a la vida.
Los árboles, que veíamos en el plano objetivo como objetos a clasificar por especies y que en el plano subjetivo notábamos su interrelación con los demás elementos del bosque, es ahora una representación de nuestra energía interior. Sentimos la alegría de vivir, la belleza de la creación y los pájaros cantan alegría.

El chamán va más allá. Él puede ver augurios en la formación de las nubes y encontrar sabiduría en los árboles y las plantas. En el mundo simbólico la totalidad de la experiencia es un reflejo de uno mismo, que incluyen los objetos y las personas que nos rodean.

Los supuestos secundarios del mundo simbólico son que todo forma parte de un orden, existe en relación a alguna otra cosa y todo significa lo que uno decide que signifique.
Para los chamanes las creencias se reflejan en el cuerpo y en las experiencias de la vida.
El chamán viaja a este nivel para utilizar métodos de curación basados en la fe, terapias de visualización, las afirmaciones, la orientación de imágenes, los sueños y el uso de amuletos.

Fuente: El viaje del chamán

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