Los caballeros templarios

La Orden de los Caballeros Templarios fue una fraternidad establecida de acuerdo a las normas religiosas en el siglo 12; sus fundadores fueron dos hombres piadosos, el monje Hugues de Payns y el caballero francés de Stomer Godeffori. Los miembros del círculo religioso juraron guiar el camino de los peregrinos a Tierra Santa, mientras que llevaban una vida de vida de pobreza, castidad y obediencia dedicada a Cristo.

En 1128 la Orden de los Templarios obtuvo una sanción papal según el modelo de la Orden Cisterciense, los Caballeros entonces tenía un gran maestro quien guiaba a tres grupos: caballeros, capellanes y sargentos.

El uniforme de gala de la Fraternidad se destacaba por llevar un manto blanco con una gran cruz latina de color rojo en la parte posterior, o un manto de color negro o marrón con una cruz roja; todo dependía del estatus dentro de la congregación.

A mediados del siglo 12, la Orden se estableció firmemente en la mayoría de los reinos de la cristiandad latina. Además de escoltar a los peregrinos a Tierra Santa, los caballeros estaban ayudando a aplastar las creencias paganas, a partir de entonces se involucraron en las Cruzadas; de igual modo, esto les ayudó a formar una organización comercial y de comercio entre Oriente y Occidente.

Desde esta empresa de negocios la Orden acumuló enormes cantidades de riqueza; asimismo, durante las Cruzadas muchas propiedades fueron confiscadas y una proporción considerable de la riqueza recayó sobre la Orden.

El comienzo de la caída de los Caballeros Templarios comenzó con la pérdida del reino latino en Palestina, pues a partir de entonces la orden parecía ser más una aventura comercial que una militante.

Por otro lado, la riqueza y el éxito de la Orden, provocó la envidia y la avaricia del rey Felipe IV de Francia, quien lanzó una serie de ataques en su contra. Estos ataques fueron ayudados por la elección del Papa Clemente V, que se alineó con los intereses de Felipe, y denunció a la Orden por herejía e inmoralidad.

Entre estas acusaciones se afrimaba que los caballeros participaban en el culto al diablo y la homosexualidad, por lo que muchos fueron torturados y excomulgados.Ya sea que los cargos contra los Caballeros Templarios fueran verdad o no, lo cierto es que el objetivo de Felipe IV fue un gran éxito, pues se apoderó de todo el tesoro del los templarios, en tanto que muchos de los caballeros fueron quemados en la hoguera.

 


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