Lilith (parte II)

Como se dijo anteriormente Lilith es una renegada, enviada por Dios para reinar en la tierra en relación con la humanidad. Hay que recordar que según los cabalistas ella tenía influencia o dominio de gran alcance sobre todos los animales, los judios y cristianos recuerdan a Lilith en su mayoría a causa de su naturaleza demoníaca (ser la esposa de Samael), y los paganos, al no creer en el Dios judeo-cristiano, respetan a Lilith por su carácter independiente.

También se ha tomado la figura de Lilith como un arquetipo de fortaleza femenina; por ejemplo, una mujer que haya pasado por una situación grave sufre un sentimiento de soledad completa, y a veces de vergüenza. Pero cuando ese aislamiento y vergüenza se aceptan como retos pueden emitir sucesivamente fortaleza, después de sanar una misma las heridas infligidas, es la propia mujer la que decide si va a aceptar esas heridas o va a defenderse. Si su aspecto Lilith se desarrolla por completo, ella se defiende, al decidir las mejores formas de responder a numerosas situaciones; pues lo que busca es la igualdda y la justicia.

Otros grupos -además de las mujeres- pueden sentir el aspecto de Lilith dentro de ellos también, por ejemplo aquellos que han sido heridos o rechazado socialmente, es decir, las minorías. Muchos cuentan con Lilith cuenta como aliada, sin saberlo, pues ella alienta y representa el espíritu de lucha.

A pesar de que la historia de Lilith desapareció de la Biblia canónica, los nombres de sus hijos e hijas todavía eran y son conocidos (sobre todo por sus encuentros sexuales con humanos); por ejemplo, en la Edad Media se fabricaban amuletos para alejar a los Lilim que eran demonios lujuriosos que copulaban con los hombres en sus sueños, provocando las emisiones nocturnas.

Lilith es descrita como una mujer hermosa que proviene del fuego (es un elemento que comparte con su consorte Samael). La combinación de su naturaleza consiste en hacer crecer la fuerza de los deseos de los hombres y mujeres, también su esencia es la de las bestias salvajes de los desiertos y los bosques que están lejos de la humanidad.

El comienzo de la relación entre Lilith y los magos -según la brujería- se remonta a la procreación de Caín, ya que Caín fue el hijo de Samael y Eva, y no de Adán. Míticamente Caín es el hijo de Lilith, Samael y Eva, por lo que comparte su naturaleza y la manifestación del diablo o la antinomia de la tierra. Las ramas más antiguas de la brujería afirman que Caín es la manifestación de los brujos en primer lugar, creado por el diablo, y la base de los verdaderos fundamentos de la religión natural.


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