Las leyes de la magia (parte I)

Actualmente se piensa que la magia solo se concentra en las ilusiones que se presentan en shows, y que todo es un truco; pero en la antigüedad, la magia era tomada como un asunto serio, y por lo tanto, estaba regida por ciertas leyes que aseguraban su correcto uso y el mantenimiento de los conocimientos.

La leyes que rigen la magia han sido reconocidas como la estructura de gobierno que hace a la magia, y al parecer funciona de esa manera; pues los especialistas generan los resultados deseados, y la gente cree en dichos resultados.

Uno de los pioneros para lograr una clasificación de las leyes que participan en la magia fue Sir James George Frazer, y lo destaca en su libro “La rama dorada. Un estudio en la magia y la religión”. Muchos otros han discutido una clasificación que incluye los pensamientos de Bonewits Isaac y de Richard Cavendish.

Leyes de la magia

Ley de conocimiento:

Esta ley indica que con la comprensión viene el control y el poder, pues cuanto más la persona o el mago sabe acerca de una persona o fenómenos, más control tiene sobre él. Esta es una regla absoluta que se aplica al organismo humano, así como a la tecnología moderna.

Dentro de la Ley del Conocimiento es un subcategoría específica de auto-conocimiento, esta indica que el principio que es esencial en la ley de conocimiento es igualmente aplicable y esencial a la ley de auto-conocimiento. Así, aquel que no se conoce, ya que nunca probó a sí mismo o a sus limitaciones no sabe lo que puede hacer.

Ley de Nombres:

Esta ley simplemente dice que si se conoce el nombre verdadero y completo de un fenómeno o de la entidad, hay un completo control sobre él.

Hay dos premisas sobre las que se basa esta ley:

  • En primer lugar, un nombre no es más que un símbolo de la definición de un fenómeno o una entidad. Si el fenómeno es el fuego, uno simplemente dice “fuego” en lugar de describir los fenómenos enteros de fuego. Si la entidad es un hombre, solo se dice un “hombre”, los nombres transmiten las definiciones a los demás, siempre que se digan en un lenguaje común hablado por el orador y los oyentes.
  • En segundo lugar, los nombres de los fenómenos y las entidades pueden expandirse a medida que hay más conocimiento sobre ellos, así se obtiene más control.

Algunos ocultistas, sobre todo las brujas, elegir nombres místicos o mágicos que muchos mantienen en secreto porque ellos creen que hay poder en los nombres que se perderían si se conoce.

En las próximas entregas veremos más sobre las leyes de la magia.


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