Lares

Los lares son espíritus ancestrales que protegen y preservan las líneas y el conocimiento de la familia, éstos sirven como puentes que conectan el pasado con el presente.

En la antigua religión romana se rendía culto a los lares en una encrucijada, donde se construían pequeñas torres en honor a ellos y las daba ofrendas; originalmente fueron espíritus de los campos, y debido a su asociación con la siembra, los lares también estaban conectados a las estaciones y al tiempo.

Los lares eran los espíritus de la chimenea y los protectores de la casa; además, por ser los espíritus de las estaciones y el tiempo, eran también considerados espíritus de los antepasados que se encargaban de la preservación y de conectar el pasado, el presente y el futuro.

Los lares fueron adquiriendo otras funciones de protección y se convirtieron en Penates, que son los espíritus que protegen el suministro de alimentos dentro del hogar. Como resultado de su primera conexión a los campos y los prados, los lares también tienen una relación con el Fauno, Silvano y otros dioses rústicos.

La antigua religión romana enseña que la fuerza divina sobrevive a la persona muerta, es así como por ejemplo, el espíritu de un padre de familia se personalizaba en el arte, y era vinculado con el espíritu ancestral; se hacía un retrato de protección que implicaba una pintura del fallecido, flanqueada a ambos lados por un espíritu lare.

Se convirtió en habitual en la antigua religión romana presentar ofertas, tanto en el hogar como en los santuarios Lare, estos santuarios se representaban como una serpiente sobre una base. También se creía que los espíritus ancestrales venían como serpientes para recuperar las ofrendas depositadas en el hogar.

Debido a la gran referencia que se le daba a los espíritus de los antepasados en la antigüa Roma, el Santuario Lare se armaba y llevaba con la familia cada vez que se mudaban a una nueva residencia.


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