La violación de Eva (parte 1)

Para comprender plenamente la violación de Eva uno debe estar familiarizado con las leyendas de Lilith y la caída del hombre.

En resumen, según los escritos Lilith fue la primera esposa de Adán, creada por Dios como gemelos unidos. Lilith exigió igualdad con Adán, especialmente durante las relaciones sexuales pues no quería estar siempre debajo. Cuando Adán se negó a sus demandas Lilith huyó a toda prisa hasta el Mar Rojo, donde, según otras leyendas, copuló con Satán, engendrando el Djinn demoníaco (cien bebés por día). Dios envió a tres ángulos a buscarla, pero Lilith se negó a regresar. Así que Dios le dio a Adán una mujer dócil (Eva). Cuando Lilith vio a Adán con Eva recordó el hermoso lugar que había dejado y se apresuró a regresar a ocupar su lugar, sólo que era demasiado tarde, Dios le había bloqueado la entrada.

En la leyenda de la caída del hombre Eva es tentada por la serpiente. Según la fe cristiana, la serpiente era Satanás disfrazado, otro nombre para Satanás es Samael, amante demoníaco de Lilith. Los cabalistas llevaron esta tradición más allá al decir que la sangre menstrual era una maldición sobre las mujeres que descienden de la unión sexual de Eva con Lilith en la forma de Samael.

Cuando Lilith vio a Samael en su forma de serpiente para seducir a Eva se convirtió en envidia y entró en el acto mismo. La sangre menstrual de Eva se convirtió en el actual ‘inmundicia y semilla impura “de Samael. Esto sigue la tradición rabínica que Lilith en forma de serpiente era capaz de seducir a Eva a causa de la lujuria y la debilidad inherente de la mujer. A su vez Eva sedujo a Adán durante su menstruación. Una vez que Adán se contaminó a través de este acto prohibido, Lilith se hizo fuerte y fue capaz de llegar a él en contra de su voluntad a robar su semen para engendrar muchos demonios, espíritus y Lilin.

La importancia del mito cabalístico anterior es que muestra que los cabalistas no sólo aceptaron la prohibición hebrea en la que los hombres no deben tener relaciones sexuales con una mujer durante su menstruación, pero tampoco durante su período de purificación dura siete días después como está escrito en el Antiguo Testamento, pero presentando un motivo para la prohibición. Ellos fueron más lejos que la Biblia que afirma sólo la prohibición de Dios, que se limita a establecer que el hombre no debe dejar ser tocado por la sangre menstrual; no hubo ninguna explicación necesaria para la mayoría de Judios, ya que Dios lo había dicho. Los cabalistas no sólo presentan una explicación de la prohibición, sino también describen el poder oculto como si estuviera en la sangre de la menstruación.

Se reconoce que para muchos lectores modernos de la prohibición anterior parece absurda, pero seguramente en la actualidad algunas madres cristianas todavía aconsejan a sus hijos e hijas no tener relaciones sexuales durante la menstruación de la mujer.

Por otra parte, la tradición como tal no debe rechazarse de plano como carente de sentido sin en estudio por su profundo significado oculto. Los cabalistas creían que la sangre menstrual de Eva era la semilla de Samael en su forma de serpiente indica un fuerte vínculo entre la sangre menstrual y la energía Kundalini, que siempre se caracterizó como serpentina. La creencia es llevada más lejos: la autoridad que ejercía sobre Eva sobre Adán indica la creencia en el poder de su sangre, y le muestra a las mujeres su potencia inmensa, por lo que las mujeres pueden obligar a los hombres a actuar contra su voluntad. Por lo tanto, se podría decir, esta capacidad persuasiva o regalo fue dado por Lilith a través de Samael a Eva. No es de extrañar que los antiguos rabinos llamaran a este don una maldición; pues si a ver vamos, una maldición -o un regalo- para toda la humanidad también fue el nacimiento de Caín.

Como era de esperar, los rabinos lo consideraron una maldición y ha sido sólo en los últimos años que las mujeres han hecho algún progreso en la Iglesia cristiana, sobre todo en las denominaciones protestantes. Por supuesto, éste era el objetivo principal del cristianismo, destruir la religión de la diosa. Muchos creen que este objetivo se ha interrumpido parcialmente por Lilith, el aspecto amor sexual de la Gran Madre que ejerce tanto poder.

Tal poder es tanto de carácter mágico como sexual. Siempre ha estado presente en la alquimia como el disolvente de término, es decir, la sangre menstrual. Su uso en la alquimia se asocia con sus significados ocultos, tanto en la vida y la muerte. Las virtudes ocultas de la sangre menstrual tienen conjuntos completamente diferentes de las asociadas con el ocultismo occidental de la sangre en el cuerpo.

La sangre menstrual, mientras que está en el cuerpo lo alimenta y le da poder, pero una vez que fluía se creía que era capaz de esterilizar, destruir y matar. A lo largo de la historia la sangre menstrual ha sido descrita como poseedora de propiedades mágicas que la hacen útil para muchos usos, que van desde designios mortales hasta propósitos útiles. Dos autores destacados fueron el romano Plinio el Viejo y Agripa.


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