La Mutación: toma de decisiones según el I Ching

El I Ching o Libro de las Mutaciones hace una distinción entre tres especies de mutaciones que se dan en el Universo y en el Libro de Las Mutaciones. La no-mutación, la mutación cíclica y la mutación no recurrente. Lo inmutable es, la base indispensable en donde la mutación es posible. Toda mutación parte de un punto constante referente y sin esta referencia no podría haber un orden y el Universo sería caótico. Cuando se llega a reproducir de forma completa estas leyes, se alcanza una visión de los acontecimientos y se puede comprender el pasado, el futuro y aplicar ese conocimiento a la toma de decisiones en la vida diaria.
Toma de decisiones según el I Ching

El punto de inamovilidad referente sobre la mutación, según el I Ching, debe ser establecido, lo que exige en cada ocasión tener una opción y tomar una decisión. Teóricamente, cualquier punto referencial es posible, aunque  la experiencia nos demuestra que desde el despertar de nuestra conciencia ya nos encontramos inmersos en sistemas de relacionamiento tan poderosos que tienden a prevalecer, haciéndonos difícil ejercer en su totalidad nuestro libre albedrío.

El problema consiste en escoger un punto de referencia nuestro, que sea base de nuestras elecciones evitando que nuestra libertad y el destino que debemos alcanzar como seres superiores se vean obstruidos por las estructuras de relacionamiento. Esta decisión supone la convicción de que el mundo es un sistema de referencias integradas, o sea un Cosmos y no un Caos. Este punto de referencia de toda mutación es la no-mutación.

El I Ching toma como base a este sistema de interacción la distinción entre el cielo y la tierra. El cielo, que es el mundo superior, incorpóreo y luminoso, guía todo lo que ocurre. Delante de él se encuentra la tierra, el mundo físico, regido por los movimientos celestes, el cielo. Esta diferenciación hace al equilibrio de los opuestos complementarios en el IChing, lo inferior y lo superior, lo creativo y lo receptivo que no se combaten entre sí, sino que se complementan.

En el cielo prevalece el movimiento y la mutación es continua; en la tierra, los estados son fijos y aparentemente duraderos. Esto es aparente, ya que en El Libro de las Mutaciones nada está en reposo. La inmovilidad es la condición intermedia de un movimiento latente y allí el movimiento se vislumbra aunque no esté explícito. Esto se da en el caso de las líneas mutantes o fijas en el I Ching mediante las cuales se llega a un sinnúmero de situaciones posibles.


En el cielo, los movimientos son guiados por los astros y siguen leyes definidas. En conexión con ellos, los movimientos de la tierra siguen idénticas leyes, tal es el caso de las estaciones, las cosechas, el crecimiento, la vida y la muerte. De esta forma los fenómenos físicos pueden ser calculados. Conociendo esas leyes de mutación, se las puede calcular con antelación, teniendo así libertad de acción.

Para los chinos, estas son leyes inmutables que según las cuales las leyes de la mutación se procesan y el I Ching procura demostrar esas leyes a través de los hexagramas. Cuando se llega a reproducir de forma completa estas leyes, se alcanza una visión de los acontecimientos y se puede comprender el pasado, el futuro y aplicar ese conocimiento a la toma de decisiones en la vida diaria.

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