La Materia Prima (parte 2)

Se debe recordar que una diferencia importante entre los alquimistas y los químicos es que los primeros investigaban el pasado mientras que los segundos esperaban resultados. Los alquimistas pensaban que los que les precedieron -los antiguos- tenían los secretos de la técnica, y que todos ellos tenían que descubrir estos secretos. Para los químicos -así como otros científicos- su meta es el descubrimiento de los secretos del futuro.

Al examinar esta comparación -y a pesar de los avances tecnológicos y de otras índoles- se puede deducir fácilmente que la mayoría de la población mundial todavía está en el camino alquímico. La mayoría de las personas se aferran a creencias religiosas que les allanan la vida y a la vez ponen fe en la ciencia; es así como se puede hacer una comparación con Paracelso, quien trató de mantener sus creencias religiosas, pero era lo suficientemente inteligente como para iniciar la medicina moderna.

Se podría decir que el pensamiento actual de que todos somos dioses porque tenemos el espíritu de Dios dentro de nosotros que tienen algunos adoradores de la naturaleza posiblemente se originó en el pensamiento alquímico.

Esto se puede palpar en lo que dijo Jung sobre las influencias en las creencias modernas. Jung dijo que la Edad Media tuvo una gran influencia en la sociedad moderna, tal vez no en el sentido alquímico (porque la química moderna y otras ciencias han demostrado ser más eficaces) sino en el sentido social y religioso, por lo que debe reiterarse que la cultura occidental está todavía en un camino alquímico. La mayoría de las sociedades occidentales tratan de perfeccionarse a través de la religión que ha fracasado durante miles de años, los líderes religiosos se parecen a los alquimistas en el pensamiento de que sus antecesores tenían las respuestas; sin embargo, la religión no ha cambiado el comportamiento humano, y no tiene por qué.

A pesar de que la mayoría del mundo está en el camino alquímico todavía no es demasiado tarde para seguir el ejemplo de Paracelso, que reconoció de ambos mundos lo bueno y lo malo, y lo utilizó para promover el bien. Reconoció esto cuando sus críticos dijeron que sus medicamentos eran venenosos; su respuesta fue que todas las cosas son venenosas, pero la dosis es lo que importa.

A pesar de los avances el pensamiento humano parece que a veces está estancado, por lo que en esta confrontación no hay una respuesta sencilla, ya sea la materia prima o la piedra filosofal. Es hora de reconocer que en el mundo existe tanto el bien como el mal, la vida y la muerte, y cómo el hombre utiliza el mundo va a determinar el resultado de ambos (el mundo y el hombre). El hombre todavía puede buscar la piedra para la salvación eterna celestial por sí mismo, o puede -como el químico- descubrir nuevas formas en las que todos puedan vivir en paz. La dosificación o la piedra se encuentra en las acciones de la humanidad.


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