La controversia de Maimónides

Como ya sabemos, Maimónides fue una personalidad importante para la comunidad judía, pero algunos de sus escritos causaron controversia entre las altas esferas, y dejaron un legado en las enseñanzas de hoy en día sobre Dios y la razón.

Algunos de los judíos más influyentes se concentraron en los temas de los Maimónides, sin embargo, ante el ataque inminente, el propio Maimónides comenzó la discusión al criticar el  gueonim, que es una obra de las academias de los líderes judíos; el filósofo describió al gaón Samuel b. Ali como “alguien a quien la gente se acostumbra desde su juventud a creer que no hay otro como él en su generación”. También atacó las exigencias monetarias de las academias.

En respuesta, su obra Mishné Torá fue condenada por Abraham b. David de Posquieres y otros estudiosos como Meir Abulafia, pues estaban horrorizados por el rechazo de Maimónides de la doctrina de la “resurrección de los muertos”; finalmente, la mayoría de los letrados y líderes creían que las ideas de Maimónides eran heréticas.

En Occidente, la controversia fue detenida por la quema de libros de Maimónides por los dominicanos cristianos en 1232. Abraham, Maimónides hijo, continuó luchando por las creencias de su padre en el Este, aunque la profanación de la tumba de Maimónides en Tiberias fue un shock profundo para todos sus seguidores.

La polémica estalló una vez más en el comienzo del siglo XIV, cuando Salomón b. Abraham Adret indicó que cualquier miembro de la comunidad menor de veinticinco años, deberían estudiar las obras de los griegos en cuanto a la ciencia natural y la metafísica. Esto causó una tensión entre los racionalistas y anti-racionalistas que continuó hasta la Edad Media, y que podría ser reconocida como las disputas del siglo XVI entre Moisés y Isserles y  Salomón b. Jehiel.


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