Íncubo

El íncubo o incubus pagano era un sacerdote especial que contenía un espíritu profético que iba en sueños o visiones las personas, a los que incubaban en la noche en un pozo de tierra, ubicado en el vientre de un templo. Los griegos eran conocidos por practicar la incubación, sobre todo en los templos de curación de Asklepios y Hygieia.

Esta costumbre de la incubación también se practicó en el cristianismo, llegó a ser conocida como “mantener la vigilia”; era practicada en los momentos de decisión en los que se debe “velar y orar” en una iglesia durante toda la noche con el fin de conseguir una visión u orientación.

Con el tiempo el término fue satanizado, y se consideraba a los íncubos como los espíritus de la lujuria, ya que se suponía que mantenían relaciones sexuales entre hombres, incubando a mujeres y a los mismos sacerdotes y sacerdotisas.

Pronto se llegó a la conclusión de que los íncubos eran niños producidos a través de la versión demoníaca de la Inmaculada Concepción. Esto tomó fuerza gracias a la interpretación bíblica de San Agustín del Génesis 6:4, en la que se señala que los ángeles caídos engendraron hijos de las mujeres mortales; así, el Papa Benedicto XIV anunció:

“Este pasaje hace referencia a los demonios conocidos como íncubos y súcubos”.

Y aunque el Papa se negó a resolver la cuestión de la concepción demoníaca, sí estableció el estado de las dos escuelas de pensamiento:

“Algunos autores niegan que no puede haber descendencia…otros, sin embargo, afirman que el coito es posible, por lo que puede haber lugar para la procreación”.

Los cristianos sin duda han manejado este término de forma muy diferente a sus antepasados paganos. Por ejemplo, en la antigüedad, hombres como Hércules (combinación de dioses y mortales) eran vistos como héroes con poderes sobrenaturales. Sin embargo, la Iglesia atribuye leyendas de parentesco demoníaca a tales personajes históricos como Roberto de Normandía, Alejandro Magno, Platón, Escipión el Africano, todos los hunos, y todos los chipriotas.

La posible razón de la satanización del íncubo se deba a la actitud de la Iglesia hacia el sexo y el matrimonio.

La visión cristiana de que toda actividad sexual fuera del matrimonio es pecado se opone directamente a la opinión sostenida por sus antepasados paganos. Los griegos y los romanos si bien tenían leyes sobre el sexo y el matrimonio, veían el sexo como algo natural, no pecaminoso; así, los griegos aceptaron la idea de que sus dioses tenían relaciones sexuales con mujeres mortales. Esto fue visto como natural, porque se consideraba que los dioses tenían las tendencias naturales de los hombres.

En tanto que en la cristiandad se considera que las personas que mantienen relaciones sexuales fuera del matrimonio son “malas”, y por ende, todo lo engendrado por dichas relaciones inmorales se puede decir que es malo también. Quizá por esta visión es que hoy en día tenemos referencia de los íncubos como seres demoníacos, y no conocemos la verdadera concepción que se les daba en la antigüedad.


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