Historia de las runas (parte 2)

Los magos realizaban grabados de las runas en herramientas mágicas, incluso a veces rociando la sangre de ellos para aumentar su potencia mágica. Los magos pasaban estas herramientas a sus iniciados, diciendo que les transmitían su poder por el boca a boca. Los símbolos rúnicos fueron inscritos en artículos tales como varitas hechas de avellano, fresno o tejo, espadas, cálices, o tablas de piedra para obtener lo que el mago deseaba.

La creencia en el poder rúnico era fuerte entre los soldados alemanes durante la Primera Guerra Mundial. Esto se debió a los jefes secretos de la Orden Germanen, una sociedad rúnica fundada en 1912, quienes firmaban sus nombres con caracteres rúnicos. Ellos vendían amuletos de bronce con runas a los soldados para su protección.

Así se generó una manía con las runas, que incluyó su uso durante ejercicios como el yoga para liberar los poderes místicos de la runa, y también el meditar sobre las runas para curar enfermedades.

Se puede decir que las imágenes de dos runas fueron destruidas para siempre por los nazis. Se trata de la esvástica (originalmente Mjoelhir, el martillo de Thor y el símbolo de la Madre Tierra y el Sol) y la runa sig o S, la marca de Heinrich Himmler “Schutzstaffel”, o SS. Los nórdicos neo-paganos intentaron traer de vuelta la cruz gamada como símbolo rúnico sin mucho éxito.

El antiguo uso de la esvástica no sólo como un símbolo de las culturas indoeuropeas se remonta tal vez antes de 700 aC en Grecia, donde fue pintado en ánforas y varios artefactos de cerámica, incluso en las tumbas.

A principios de la década de 1980 y hasta el presente se hizo popular el uso de piedras rúnicas con fines adivinatorios, se echaban como las monedas o barras de I Ching o se hacía una disposición en cruces o ruedas, como las cartas del Tarot. Algunas brujas modernas inscriben en sus instrumentos mágicos y joyas personales caracteres rúnicos.

El uso mágico de las runas en las prácticas occidentales se ha reavivado en las ideas y actividades de la Nueva Era. Ralph Blum, un académico graduado de Harvard, ha adaptado runas con fines oraculares; detalla estos propósitos y actividades en sus dos libros “El libro de las Runas” y “Deportividad Runa” que van acompañados de 25 letras que pueden ser utilizadas para la adivinación de una manera similar como en el I Ching.


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