Helene Smith

Helene Smith es el seudónimo de Catalina Elise Muller, una médium del siglo 19 de Ginebra, Suiza. Ella agitó considerable controversia acerca de sus supuestas visitas a Marte. Nació alrededor de 1863, y a la edad de 29 años se unió a un círculo espiritista, en donde desarrolló facultades mediúmnicas.

Oficialmente Smith nunca trabajo como médium (nunca ofreció sus servicios por dinero), pero dio a sesiones de espiritismo a sus amigos y admiradores como entretenimiento. Se ganaba la vida mediante un trabajo de alto cargo en una gran tienda en Ginebra.

Las sesiones de espiritismo que Smith llevó a cabo se caracterizaron por trances, escritura automática en árabe, y la glosolalia (hablar en lenguas). Ella se hipnotizaba a sí misma en un trance, y luego era controlada por Leopold (un espíritu) que hablaba y escribía a través de ella.

Smith afirmó haber sido una princesa hindú y Maria Antonieta en vidas pasadas. Su actual vida humilde era una deuda kármica por sus transgresiones como Antonieta. Uno de los espíritus que ella demandó al canal en trance era un contemporáneo de Antonieta, Cagliostro. Cuando el espíritu de Cagliostro estaba presente el aspecto de Smith cambiaba notablemente, asimismo, hablaba con una voz profunda.

Leopold, quien tuvo una asamblea de espíritus alrededor de Smith, había sido transportado a Marte, dijo Smith. Los espíritus fueron capaces de tomar Smith a Marte mientras estaba en trance. Los resultados de estos viajes eran imágenes crudas sobre los paisajes marcianos, incluyendo las plantas, las casas y calles de la ciudad, y la escritura automática de la lengua marciana. Smith tuvo muchos creyentes.

A finales de la década de 1890, Smith estaba siendo investigada por muchos investigadores. El más notable fue Theodore Flournoy, un profesor suizo de psicología. Flournoy, utilizando técnicas psicoanalíticas, pasó 5 años sentado en sesiones de espiritismo, investigando la historia personal de Smith, y corroborando la información histórica que ésta le proporcionaba durante sus sesiones de espiritismo.

Las conclusiones de Flournoy fueron que Smith tenía una imaginación fantástica, quizás complementada con la telepatía y telequinesis. El lenguaje marciano que produjo fue una imitación pueril de la lengua francesa, un experto en sánscrito, declaró que el 98% de las palabras son trazables a lenguas conocidas. “Leopold”, que era pomposo, digno y sensible, fue probablemente la personalidad secundaria más desarrollada de Smith.

Flournoy después publicó sus hallazgos en De India al Planeta Marte (1900). Los partidarios de Smith se pusieron de su lado y Flournoy fue desterrado de su vida. El exponerla sólo sirvió para aumentar su popularidad, ya que le gustaba la riqueza y la fama cómoda.


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