Ex y stare: Existencialismo zen

La importancia del “existir” desde el punto de vista zen, con preeminencia sobre el “vivir” como individuo único, diferenciado o egotista, puede parecer absurdo para algunos. Sin embargo, en esa búsqueda infructuosa del “vivir” radica el sufrimiento del hombre. Si él aceptase la realidad de su existencia, se sentiría conectado al Principio de donde emana, podría gozar del “existir” y alcanzaría la plenitud, dice el existencialismo zen.

El existencialismo zen

“Existir” deriva de ex stare, “residir fuera de”, fuera del Principio trascendente de lo que existe; el “existir” es la manifestación que emana del Ser Principal.

El “existir” es dualista.

EX es negativo
STARE es positivo

De aquí se concluye que el hombre posee algo (la existencia) y le falta algo (un modo de vida que lo distinga y lo afirme).
Esta situación es causa primera del sufrimiento humano, pues  comprende inevitablemente una predisposición a completarse, a neutralizar el “ex” consiguiendo la conciencia del Principio del que deriva el hombre existente que sólo es capaz de satisfacerse mediante la afirmación egotista del “vivir” sin ser capaz de sentir la plenitud del stare.

Cuando el hombre no puede neutralizar el ex se encuentra así en un dualismo que provoca su sufrimiento; se encuentra desgarrado por el ex que no puede destruir, y por el stare ilusorio de las apariencias de la afirmación de su ego, por lo tanto cree que debe encontrar algo que no logra vislumbrar y busca la paz interior de una manera imposible.

Para encontrar esa paz interior, el hombre debe volver a reconsiderar todas sus opiniones y sus juicios, desasirse de la fascinación de la afirmación egotista, darse cuenta de la nulidad del “vivir” y de la realidad del “existir” universal. Su reconciliación con el ex le permitirá gozar del stare.


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