Escritura automática: un portal al más allá

La escritura automática se ha equiparado con la escritura autografíca, la psicografía y el escrito del espíritu.

La autografía es el proceso en el que alguien está practicando la escritura automática y las palabras aparecen en su propia letra. Por su parte, la psicografía es la forma de la escritura automática, donde el individuo supera la censura mental para llegar a los pensamientos de la mente inconsciente. El escrito del espíritu es una práctica en la que los espíritus se comunican con los vivos a través de alguien que participa en la escritura automática.

La escritura automática es un ejercicio en el que muchas personas pueden participar. Para esto hay ciertas recomendaciones a seguir:

La persona que va a practicar debe sentirse cómodo/a al encontrar un lugar tranquilo, libre de distracciones durante unos quince o veinte minutos. Una pluma o lápiz y papel debe estar sobre la mesa y se puede escribir la fecha en la parte superior del papel. Debe despejar su mente de pensamientos aleatorios y formular una pregunta concreta para hacer durante la sesión.

El siguiente paso es relajar sistemáticamente todos los músculos del cuerpo. Los ojos deben estar cerrados ligeramente y lo único que mantiene algo de tensión es la mano, para mantener el lápiz preparado; una vez que este nivel de relajación se alcanza, la persona está lista para comenzar la escritura automática ya que ahora pueden ser receptivos a las fuerzas que pueden mover la mano.

La escritura automática también se puede hacer en un equipo: una vez que la persona se relaja, debe colocar sus dedos sobre el teclado y centrar en un objeto cerca del equipo (estos ocupará la porción analítica izquierda del cerebro, mientras que el lado creativo del cerebro derecho está abierto al proceso de la escritura automática).

La escritura automática proporciona una forma no aterradora de contactar con un espíritu guía. También ayuda a las personas que no tienen habilidades psíquicas para comunicarse con un espíritu guía. Las personas que deseen obtener una perspectiva espiritual sobre un problema difícil o simplemente tiene una pregunta básica puede encontrar la escritura automática de gran ayuda en estos esfuerzos. Es útil para los que piensen en un guía espiritual como parte de su ser interior o una extensión de sí mismos.

Una vez que el individuo comienza a dedicarse a la escritura automática, no se debe analizar lo que ha escrito, ya que esto interfiere con el proceso de ponerse en contacto con su mente subconsciente. También se recomienda establecer un temporizador en una sesión de escritura automática, ya que ayudará a mantener la mente en un estado más receptivo.

Cuando una persona está en el proceso de la escritura automática, debe estar en contacto con sus sentimientos instintivos. Si se siente cómodo/a al hacer esto, debe continuar. Sin embargo, si sentimientos de inquietud o temor surgen, la sesión debe terminar inmediatamente.


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