El Sabbat en la brujería (parte 1)

Al igual que con la mayoría de los aspectos de la brujería, los aquelarres o asambleas en las que las brujas se reúnen en ciertos días del año han sido distorsionadas por el cristianismo. La mayoría de estas distorsiones se desarrollaron a la par de las cacerías de brujas que se produjeron durante la Edad Media y el Renacimiento.

Los sabbats fueron representados como reuniones en las que se producían comportamientos obscenos tales como adorar y copular con el diablo después de una sesión de baile, y divertirse con animales o bebés no bautizados.

Sin embargo, los orígenes de los aquelarres parecen ser una mezcla de ritos que aún existen, como las grandes festividades druidas de Beltane (30 de abril) y Samhain (31 de octubre), y la idea arraigada de que los herejes llevaban a cabo rituales obscenos.

Posiblemente los sabbats también están relacionados con los ritos bacanales y la Saturnalia observadas por los griegos y los romanos. El término sabbat proviene en parte del francés antiguo y del Shabbath hebreo -descansar- que pertenece al séptimo día de la semana, según lo señalado por los Diez Mandamientos en la Biblia como un día dedicado al descanso y al culto.

Algunos historiadores tienen la teoría de que la connotación despectiva de sabbat cuando se aplicaba a los herejes y a las brujas era de un origen posiblemente antisemita, pues los judíos también fueron clasificados como herejes. Otro término que se usa como sinónimo de sabbat era la sinagoga en la que los herejes y las brujas se reunían.

El término fue introducido por primera vez en un juicio de la Inquisición en Toulouse, Francia, en 1335. Una vez que hizo su aparición se asumió su uso común y se aplicaba a los horarios y lugares en los que se celebraban los aquelarres; se decía que se celebraban por la noche en lugares remotos, como montañas, cuevas y zonas profundas del bosque.

Los modos en que las brujas se transportaban a los sabbats eran bastante imaginaria. Se decía que las brujas volaban a través de la noche en las espaldas de los demonios, animales o en escobas; las propias brujas a veces se transformaban en animales y eran acompañadas por sus familiares. Asimismo, volaban a casa antes del amanecer.

Las noches del sabbat variaban. Algunas brujas, decían haber asistido a sabbats semanales, mientras que otras declararon solo ir una vez o dos veces al año.


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