El enigma de Stonehenge (parte 2)

La ingeniería excepcional realizada en Stonehenge se suma a su enigma. Los dinteles del círculo se unen entre sí con tal exactitud que es difícil de creer que se llevó a cabo sin instrumentos. Los dinteles, tuvieron que ser levantado 20 metros antes de ser colocados, lo que no se explica con solo el trabajo rudimentario de la época.

En términos prácticos, este tipo de artesanía no coincidía con las personas que vivían dentro de la zona en ese momento. Los habitantes de Gran Bretaña alrededor del 2000 aC. pertenecían al neolítico, los agricultores civilizados que vivían en comunidades rurales pequeñas. Ellos no sabían cómo utilizar metales, ni leer, ni escribir.

Las estimaciones del número de hombres que habrían sido necesarios para mover las 81 piedras parece humanamente imposible. El profesor Atkinson estima que con no menos de 1.500 hombres, que trabajaban constantemente con sólo unos pocos días de descanso entre viajes, fueron necesarios para mover las piedras; y que el tiempo de traslado en total habría tomado 5 años y ½. Por las características de la época, la población para suministrar una fuerza de trabajo tan grande simplemente no existía.

Debido a estas especulaciones se han realizado múltiples estudios para intentar encontrar por qué y cómo la estructura fue construida.

Una de las primeras conclusiones a las que se puede llegar es que Stonehenge fue construido con tanto diseño y belleza que no pudo haber sido construido por los druidas, como se pensaba anteriormente. Los druidas y otros pueblos de la época eran considerados bárbaros, personas no cualificadas.

Entonces se puede decir que Stonehenge tuvo que ser construido por pueblos civilizados que eran expertos en diseño, arquitectura y matemáticas. La siguiente conclusión obvia es que Stonehenge fue construido por los romanos. Sin embargo, las especulaciones de la fecha de construcción de la primera etapa hacen que la teoría de la construcción romana sea errónea. Stonehenge fue construida casi 2000 años antes que Julio César pusiera un pie en suelo británico.

Aunque la teoría de la construcción romana de Stonehenge es errónea, esto no invalida la teoría de que la estructura fue construida por pueblos civilizados. Tanto los diseños arquitectónicos como de ingeniería de la estructura dan prueba de ello. La construcción está claramente más allá de las habilidades del hombre bárbaro.

Esto se puede constatar tomando en cuenta la colocación exacta de las piedras, y se puede resumir en estos puntos:

La forma:

Salvo algunas excepciones, los sitios megalíticos no fueron presentados como “círculos de piedra” en absoluto, sino como figuras geométricas que parecían ser círculos. Algunos círculos se aplanan en un lado, otros tienen forma de huevo alargado, y otros son elipses. Pero todos fueron colocados con precisión en el diseño.

Unidad de medida:

En todos los sitios se utilizó la misma unidad de medida, que ha sido denominada la “yarda megalítica” (MI). Se ha establecido su longitud de unos 2.720 pies (32,64 pulgadas) o 829 milímetros. Puesto que esta unidad de medida se utiliza en todos los sitios.

Preferencia en las cifras:

Los constructores parecen preferir números enteros. Todas las circunferencias y los radios eran mensurables en números enteros de la yarda megalítica. La figura cinco se usa preferiblemente en conexión con el triángulo de Pitágoras.

Orientación:

Las piedras están alineadas con precisión en demasiadas incidencias como para ser ubicaciones accidentales. Las alineaciones apuntando directamente a puntos de interés como la cima de la montaña, o una muesca en un horizonte, donde el sol, la luna o una estrella de primera magnitud subirían en ciertos momentos de su trayectoria. Los ejes de los “círculos” fueron igualmente alineados.

Precisión:

La precisión de algunos círculos estaba a una décima parte de un grado. En Avebury la exactitud se acercó 1 en 1000.


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