Curar enfermedades bacterianas con hierbas

La medicina botánica ofrece soluciones a la creciente lucha contra las bacterias que causan diversas enfermedades y que se han vuelto resistentes a los medicamentos, esto es debido a que muchas hierbas potentes puede fortalecer el sistema inmunológico. Ahora que se utilizan antibióticos para tratar infecciones, muchas bacterias se han vuelto resistentes a los mismos; debido a esto, los investigadores han estado estudiando las plantas con propiedades antibióticas para usarlas como tratamiento.

Las bacterias son formas de vida, y como tal pueden sobrevivir y reproducirse; de esta forma se adaptan a las amenazas a su supervivencia. Es por esto que de forma rápida las bacterias se vuelven resistentes a los antibióticos, y por lo tanto, se deben utilizar tratamientos alternativos para erradicarlas.

Los medicamentos botánicos ofrecen algo de esperanza en la lucha contra las bacterias, ya que la investigación ha demostrado que las plantas tienen una química mucho más compleja que los antibióticos.

Los productos farmacéuticos se hacen generalmente de un componente químico simple de descifrar para las bacterias, y esta es la razón por la que las bacterias pueden fácilmente encontrar la manera de sobrevivir.

Las hierbas, por otro lado, tienen composiciones químicas complejas; solo por mencionar un ejemplo, el ajo contiene al menos 33 compuestos de azufre, 17 aminoácidos y una docena de otros compuestos. Es así como a través de la medicina herbal, el cuerpo ingiere una variedad de compuestos químicos que se encuentran en una poderosa sinergia entre ellos y aumentan los efectos beneficiosos para la salud. Así, las bacterias invasoras encuentran dificultades a la hora de desarrollar resistencia. La industria farmacéutica está ahora imitando esta compleja composición de medicinas botánicas mediante la combinación de varios antibióticos en una sola píldora.

Entre las muchas hierbas que son eficaces para las enfermedades de antibacterianos encontramos: la acacia, el aloe, la equinácea, el eucalipto, el ajo, el jengibre, el sello de oro, el extracto de la semilla de pomelo, la miel, el enebro, la regaliz, la salvia y el ajenjo.

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