Construir el autoestima

Construir una apropiada autoestima es considerada como la clave de la felicidad y el éxito, pero una de las primeras cuestiones que debemos resolver es: ¿qué o quién nos impide tener más autoestima, o incluso comenzar a construirla? Aunque suene cruel, el principal impedimento para construir y mejorar la autoestima somos nosotros mismos.

A través de los pensamientos impedimos que nuestra autoestima mejore, si tienes pensamientos negativos, no hay espacio para la positividad.

No existe una cura fácil para la baja autoestima, pero, poco a poco, al cambiar tus pensamientos, tu vida va a cambiar junto a ellos.

Quizás pienses que esto es una tontería, pero para comenzar debes dejar de ser negativo/a y adoptar los cambios con una mente abierta, pues recuerda que eres la suma de tus pensamientos.

Para comenzar busca un modelo o alguien que conoces que tenga autoestima, y aprende de ellos. ¿Qué es lo que hacen que los hace seguros?, ¿cómo actúan?; por ejemplo, si te encuentras en una situación estresante o negativa, piensa: ¿qué haría X persona?, y luego debes hacerlo.

Asimismo, debes concentrarte en tus logros en lugar de tus fracasos; así, lograrás desterrar toda la autocrítica innecesaria y aprender a sentirte bien contigo mismo/a.

Aunque te suene un poco raro, otro de los pasos que debes seguir para comenzar a construir tu autoestima es actuar como si siempre la has tenido; al principio deberás fingir un poco, pero con el paso del tiempo se irá metiendo en tu subconsciente y en poco tiempo verás como gozas de una gran autoestima, pues te sentirás más confiado/a.

Concéntrate en lo que eres y lo que te gusta de ti mismo/a, y aprende a relajarte; siempre sonríe y mira a la gente a los ojos cuando te encuentras con ellos.

Establece metas realistas para ti y proponte algunas tareas pequeñas para irlas ganando de a poco. De igual modo, prémiate cuando tienes éxito, no importa cuán pequeño sea el logro.

No te compares con los demás, sé tu mismo y acepta que la vida no es una carrera contra otros; y en todo caso, la competencia es contra ti mismo y acepta el reto de hacerlo mejor. Pero lo más importante es que nunca te des por vencido.


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