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Antes de nacer

Ecomensajes: La naturaleza puede nacer en cual...

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Cuando el estado nacimiento no era…˜ es este mismo instante en que estamos viendo todo lo que no era con nosotros…˜ Viendo lo que no era con nosotros…˜ viendo que nosotros no teníamos la sensación de que nosotros somos…˜ ¿en qué consiste nuestra visión?…˜ Nuestra visión ve que nada era con nosotros…˜ Nuestra visión está viendo este estado nacimiento…˜ e igualmente cuando este estado nacimiento no era…˜ Tenemos que darnos cuenta que nosotros…˜ que somos visión sólo…˜ estamos presenciando ahora que el nacimiento está presente…˜ Tenemos que darnos cuenta que al mismo tiempo nosotros estamos presenciando que este estado nacimiento no era…˜ Y finalmente…˜ tenemos que darnos cuenta de que nosotros no somos lo que presenciamos…˜ Nosotros no somos este estado nacimiento…˜ ni tampoco cuando este estado nacimiento no era…˜

Vemos este estado nacimiento…˜ vemos que con él presente a nosotros…˜ nosotros estamos sintiendo que nosotros somos…˜ Vemos igualmente cuando este estado nacimiento no estaba presente…˜ vemos que con el estado nacimiento ausente…˜ nosotros no sabíamos que nosotros somos…˜ Pero en ninguno de los dos casos…˜ se trata de nosotros…˜ Nosotros vemos este todo natal…˜ y vemos también la ausencia de este todo natal cuando el estado nacimiento no era…˜ Todo ahora…˜

¿Qué podemos decir nosotros que nosotros somos?…˜ Nosotros vemos por igual este todo natal…˜ y también la nada en que este todo natal no era…˜ ¿Comprendéis?…˜ Nosotros no podemos ser nunca lo que vemos…˜ Nosotros no somos este todo natal…˜ nosotros no somos la nada que vemos que era cuando este todo natal no era…˜ Nosotros vemos este todo natal…˜ nosotros vemos la nada que era cuando este todo natal no era…˜ Nosotros no podemos ser lo que vemos…˜ ¿Comprendéis?…˜

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EL DESEO

Extracto de Antonio Blay

El deseo, proyección dinámica

En otras ocasiones he hablado de la necesidad de encarar los deseos, de hacer algo con ellos, de vivirlos. Hoy ampliaremos este tema.

El deseo es siempre una proyección. Por eso, cuando digo que actuemos de acuerdo con el deseo es para que el deseo deje de ser deseo y se convierta en algo presente, actual. El problema del deseo es que se mantenga como deseo. Es lo mismo que el temor. El problema del temor no es tenerlo; es mantenerlo. Si yo puedo traer el temor aquí, ahora, lo despacharé, se resolverá, se disolverá. Lo mismo que el deseo. Si yo puedo traer el deseo aquí y puedo hacer algo con él, ahora, este deseo dejará de ser deseo para convertirse en acción, en experiencia actual, en presente. En cambio, mientras se mantenga como deseo (o como temor), estoy en una zona intermedia que me aísla del centro y también del exterior. Y por eso, cuanto más deseo menos hago; y a la vez cuanto más deseo menos soy. Porque tanto el deseo como el temor están en una capa intermedia; están entre lo que es el centro y lo que es el mundo dinámico de la realidad exterior. Por eso resulta perjudicial quedarse en esa zona puramente mental.

El deseo requiere acción. Podemos tener muchos deseos, pero a condición de vivirlos inmediatamente; de actuar ahora, viviéndolos en el presente. Y si el deseo se refiere a una aspiración de tipo interno, que yo viva también este deseo, ahora. No que lo mantenga como algo al margen de mi presente.

Cuanto más incorporemos nuestro deseo en el presente, menos necesidad tendremos de metas. Las metas se alimentan siempre del deseo sostenido o del temor sostenido. Es la inseguridad en el presente que nos hace proyectar la seguridad en el futuro. Cuanto más uno pueda vivir su seguridad, su capacidad, aquí y ahora, menos necesitará un objetivo, una meta.

Mientras más uno se esfuerza para vivir todo su presente, estará trabajando al cien por cien en la posibilidad de su realización. En cambio, cuando no está trabajando al cien por cien en el ahora de este deseo pero lo está manteniendo dentro, está hinchando su idea de futuro y a la vez lo está alejando más.

También existen temores y deseos que presionan desde nuestro inconsciente. Mas, al vivir el presente, los temores o los deseos ocultos van apareciendo delante de nuestra nariz. Entonces podremos hacer algo con ellos. Cuando al vivir se nos presenta algo concreto, entonces podemos hacer algo. Con lo que no se puede hacer nada es con lo que suponemos. Porque lo que suponemos no es nunca un problema con existencia real ya que es un problema fabricado en la mente.

Al tratar de vivir más y más en presente, irán apareciendo sucesivas capas de presente, que están dentro. Entonces es cuando podremos trabajar con ellas. Está claro que para eso hace falta querer vivir el presente, querer vivir la realidad, querer ser sincero; porque si no hay esta demanda, no tiene sentido el hablar del trabajo sobre sí mismo.

Lo máximo y lo inexpresable

El estado de no-mente es el estado de lo divino. Dios no es un pensamiento sino la experiencia de la ausencia de pensamientos. No es un contenido mental; es la explosión que se produce cuando la mente carece de contenidos. No es un objeto que puedas ver; es la misma capacidad de ver. No es lo visto, sino quien ve. No es como las nubes que se juntan en el cielo, sino como un cielo sin nubes. Es ese cielo vacío.

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mente_y_no-mente Cuando la conciencia no se proyecta en ningún objeto, cuando no hay nada que ver, nada que pensar, y sólo hay vacío alrededor, entonces uno cae sobre sí mismo. No hay lugar donde ir: uno se relaja en su propia fuente, y esa fuente es Dios.

Tu ser interno no es otra cosa que tu cielo interno. El cielo está vacío, pero el cielo vacío lo contiene todo, toda la existencia, el sol, la luna, las estrellas, la tierra, los planetas. El cielo vacío da espacio a todo lo que es, forma el trasfondo de toda la existencia. Las cosas vienen y van, y el cielo sigue siendo el mismo.

Exactamente de la misma forma tienes un cielo interno, que también está vacío. Las nubes vienen y van, los planetas nacen y desaparecen, las estrellas surgen y mueren, y el cielo interno permanece igual, intocado, inmaculado, íntegro. A ese cielo interno lo llamamos sakshin , el testigo, y es el objetivo de toda meditación.

Entra y disfruta del cielo interno. Recuerda: no eres ninguna de las cosas que puedes ver. Puedes ver los pensamientos, entonces no eres los pensamientos; puedes ver los sentimientos, entonces no eres los sentimientos; puedes ver los sueños, los deseos, los recuerdos, las imaginaciones, las proyecciones, entonces no eres nada de eso. Sigue eliminando todo lo que puedas ver. Entonces, un día llega el momento tremendo, el momento más significativo de la vida, cuando no queda nada que rechazar. Todo lo visto desaparece y sólo queda el que ve. Y el que ve es el cielo vacío.

Saberlo es no tener miedo, y saberlo es, además, estar lleno de amor. Saberlo es ser Dios, es ser inmortal.

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