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La busqueda de la inmortalidad en la alquimia

La inmortalidad en la alquimia

Hermes nos dice: La vía del fuego te habla en términos de Luz-Fuego y Sonido. El Sonido es Fuego que vibra y relampaguea.
No pienses que la “Vía del fuego ” se reduce a estudiar la ciencia de los astros, de la curación, de la magia y cosas de ese tipo(aun cuando cada cosa a su nivel, tenga su justo sitio).La vía de la Inmortalidad no se logra mendigando unas migajas de erudición fenoménica, algún limitado pero llamativo poder físico, unas cuantas medallas conferidas por una organización “espiritual” o pseudoesotérica, para colgar del la pared de manera que se enorgullezca el yo pordiosero. La Vía de la Inmortalidad se revela a quien con Dignidad, sabe sobre las cenizas de su yo empírico, erige el Templo del Ser Inmortal.

Me atrevo a decirte que la “Vía del fuego no es para crear hombres sino Dioses. Sabe que la inmortalidad la podrás obtener de las cenizas de tu “composición vulgar” y la eternidad, o lo que es sin tiempo-espacio-causa, de la muerte solución de cualquier estado, tanto humano como divino. Cuando el Fuego de Vida haya devorado el fuego entero, te revelaras Esencia incorruptible del Fuego.

No pretendo extenderme mucho pues aquí solo pretendo presentar una introducción a conceptos que sin duda te sonaran novedosos, pero que son antiguos como la humanidad, realizados, transformados y renovados por Als-golegue, y aunque muchos de estos temas los abordaremos con más profundidad no quiero abandonar la alquimia sin hacer un par de apuntes más.

Hermes nos dice: Tu fuego mortal tiene en sí la inmortalidad. La Inmortalidad es una certeza y no una posibilidad problemática. Lo que te hace falta para reconquistarla es, sobre todo, la Dignidad aquella Dignidad que perdiste en los recodos del tiempo, constriñéndote al sueño y al olvido.
La inmortalidad no se adquiere con el ruido de las palabras, Sino con la voz del Verbo. El sonido es fuego que vibra y relampaguea disolviendo y transformando, elevando, volviendo cenizas pero, al mismo tiempo, encendiendo aquel Fuego que el agua no puede apagar.