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El Manantial de Leteo

El Leteo es el agua del olvido en el inframundo griego, este es un manantial que da lugar al río Leteo, de acuerdo con los Órficos y otros cultores de misterio, el manantial de Leteo bajo un ciprés blanco es lo primero que ve el alma de un muerto cuando ingresa en el inframundo; éstos llegan a dicho lugar con mucha sed y son tentados a beber de él.

Parte de la formación de los cultores del misterio consistía en crear resistencia a dicha sed, debido a que tomar aunque sea solo una copa de agua del manantial de Leteo era capaz de causar un completo olvido de los recuerdos de encarnaciones pasadas. Sigue leyendo

Versos Aureos de Pitágoras

Versos Aureos de Pitágoras

Honra ante todo a los dioses inmortales según establece la ley. Respeta la palabra dada.
Honra luego a los héroes glorifizados, y consagra por fin a los genios terrestres, rindiéndoles también debido culto.
Honra a tu padre, a tu madre y a tus próximos parientes.
Escoge por amigo al más destacado en virtud, atiende sus dulces advertencias, y aprende de sus ejemplos. Discúlpale sus faltas mientras puedas, evitando todo juicio severo; ya que lo posible se halla cerca de lo necesario. Sé razonable.
Acepta las cosas como son. Acostúmbrate a vencerte. Sé sobrio en el comer, activo y casto.
Nunca cometas actos deshonestos de los que puedas luego avergonzarte, ni en privado ni en público. Ante todo, respétate a tí mismo.
Observa la justicia en acciones y palabras. Nunca te comportes sin regla ni razón. Piensa que el Hado ordena a todo morir, y que los fáciles honores y bienes de fortuna son inciertos; que las pruebas de la vida vienen por voluntad divina.
Sea adversa o favorable, alégrate siempre de tu suerte, mas trata con noble tesón de mejorarla.
Piensa que el destino es mas benévolo para los buenos que comprenden y a sus designios se ajustan.
Mucho se habla y mucho se enjuicia sobre diversos temas, no los acojas con admiración ni tampoco los rechaces, mas si adviertes que el error triunfa, armáte de paciencia y de dulzura.
Observa estas razones en toda circunstancia:
Que nadie te induzca con palabras o actos a decir o hacer lo que no te corresponda. De insensatos es hablar y obrar sin premeditación.
Consulta, delibera y elige la más noble conducta.
Trata de edificar sobre el presente lo que ha de ser realidad futura.
No alardees de lo que no entiendas, pero aprende siempre y en toda circunstancia, y la satisfacción será su resultado.
Jamás descuides la salud del cuerpo. Dale con mesura comida, bebida, ejercicio y descanso, ya que armonía es todo aquello que no perjudica.
Habítuate a vivir sencilla y pulcramente.
Evita siempre provocar la envidia.
No realices dispendios excesivos, como aquellos que ignoran la medida de lo bello.
No seas avaro ni nezquino, y elige en todo un justo medio razonable.
No te empeñes en hacer lo que pueda perjudicarte. Reflexiona bien antes de obrar.
No permitas que cierre el dulce sueño tus párpados sin analizar las acciones del día. Qué hice? En qué falte? Qué dejé de hacer que debiera haber hecho?
Y si en el exámen hallas falta, trata de enmendarte, mas si has obrado bien, regocíjate de ello.
Trata de practicar estos preceptos. Medítalos y amálos, que ellos te conducirán por la senda de la virtud divina.
Lo juro por Aquél que ha transmitido a nuestra alma la Tétrada Sagrada, inmenso y puro símbolo, fuente de la naturaleza, de curso eterno.
No inicies obra alguna sin antes rogar a los dioses que en ella colaboren. Y cuando te hayas familiarizado con estas costumbres, sondearás la esencia de hombres y dioses, y conocerás, de todo, el principio y el fin.
Sabrás también oportunamente la unidad de la naturaleza en todas sus formas. Nunca entonces esperarás lo inesperable, y nada te será ocultado. Sabrás también que los males que aquejan a los hombres han sido por ellos mismos generados.
En su pequeñez, no saben ver ni entienden que tienen muy cerca los mayores bienes. Pocos conocen el secreto de la felicidad, y ruedan como objetos de aquá para allá, abrumados de múltiples pesares.
La aflictiva discordia innata en ellos limita su existencia sin que se den cuenta. No conviene provocarla, sino vencerla, a menudo, cediendo.
Oh Zeus inmenso, padre de los hombres! Tu puedes liberar a todos de los males que les agobian si les muestras el genio que les sirve.
Mas ten valor, que la raza humana es divina. La sagrada naturaleza te irá revelando, a su hora, sus más ocultos misterios. Si te hace partícipe de ellos facilmente lograrás la perfección. clip_image001
Y sanada tu alma te verás libre de todos los males.
Ahora abstente de carnes, que hemos prohibido en las purificaciones. Libera poco a poco tu alma, discierne lo justo, y aprende el significado de las cosas. Deja que te conduzca siempre la inteligencia soberana. Y cuando emancipado de la materia seas recibido en el eter puro y libre, vencerás como un dios a la muerte con la inmortalidad.

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