Buscando respuestas: el pensamiento zen

Existe una doctrina filosófica que busca respuestas a los problemas del hombre e intenta refutar sobre los falsos caminos que el estilo de vida mundano nos lleva a tomar. La diferencia de esta doctrina con las demás es, esencialmente, que ataca la causa primordial del sufrimiento del hombre y da respuestas claras a cómo liberarse de él. El pensamiento zen nos lleva a desembarazarnos de las creencias ilusorias para poder vislumbrar nuestra propia felicidad, que se encuentra al alcance de la mano.

El pensamiento zen plantea la necesidad de un profundo autoanálisis. ¿Por qué sufrimos? Nada funciona mal en nosotros y si sufrimos es porque no podemos alcanzar la conciencia de que todo funciona perfectamente. Creemos ilusoriamente que las cosas no son como deberían ser, por lo tanto, siempre tenemos la sensación de que algo debemos cambiar. Esto puede parecer absurdo, puesto que tener consciencia de la falta de algo es la consciencia de una “no realidad” y una consciencia sin realidad no puede ser causante de sufrimiento.

Dice el zen que la percepción de que nada nos falta duerme en el fondo de nuestro ser. Todo el sufrimiento aparente proviene de que no hemos logrado despertar y sólo percibimos aquello que nos presentan nuestros sentidos y nuestra mente. Somos hombres sin fe y sólo distinguimos aquello que podemos vislumbrar en el plano de la forma.

La base del pensamiento zen es trabajar para liberarnos de estos conceptos erróneos adquiridos y llegar a tener la consciencia perfecta de que todo funciona bien. El primer fenómeno doloroso es, el dormir de nuestra consciencia de la Perfecta Realidad. A la pregunta de ¿cómo liberarse del dolor? El zen responde:

Nada hay que hacer para liberarse puesto que jamás hemos estado esclavizados. Todo se arreglará espontáneamente desde el momento que dejemos de intentar desprendernos del sufrimiento y tomemos plena consciencia de la Perfecta Realidad.


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