Atracción por la sangre

A lo largo de los siglos ha existido una atracción hacia la sangre humana. Se cree que esta atracción se originó en el hombre primitivo, que observaba que cuando un hombre perdía sangre al tiempo se debilitaba y moría; con lo que naturalmente, se concluyó que la sangre contenía la vida del hombre.

Poco a poco la conexión mágica con la sangre fue evolucionado. No sólo la sangre del hombre podía contener su vida, sino que contenía también sus experiencias,  características y cualidades. Pronto se pensó que estas características y cualidades se podían transmitir a los demás si se consumía o se tocaba la sangre.

En la antigua Roma se pensaba que la epilepsia podía ser curada por beber la sangre de los gladiadores muertos, pues su fuerza y vitalidad serían transferidos a la persona que sufría de epilepsia. Se decía que la sangre debía ser consumida inmediatamente, antes de que estas cualidades se disiparan. Plinio, en su “Historia Natural”, escribió que era más eficaz que los epilépticos llegaran a los gladiadores antes de morir y tomaran la sangre que brotaba de sus heridas.

La condesa húngara Elizabeth Bathory se bañaba en sangre humana para preservar su apariencia. Obtenía el suministro de sangre de muchachas campesinas que ella seguía para luego encadenarlas y encerrarlas en la bodega del castillo. La sangre joven debía mantener la piel de la condesa aspecto joven. Cuando fue detenida en 1610, se encontraron los cuerpos de unas 50 jóvenes.

La condesa, también utilizaba la sangre para provocar la tortura del enemigo; ella escribió que si se golpeaba a un gallo negro hasta la muerte y se untaba la sangre en la ropa del enemigo éste sufriría diversas calamidades. En si la teoría mágica era que el enemigo sufriría la misma muerte agonizante del gallo.

La sangre de un criminal ejecutado también contiene un fuerte atractivo para algunas personas. Supuestamente se trata de una fuerte protección contra la enfermedad y la desgracia. La razón es que la sangre de un criminal ejecutado lleva la energía vigorosa de la persona y su resentimiento por su ejecución.

Para algunos esto puede parecer absurdo, pero el hecho continúa en la consagración diaria de la misa católica en la que el sacerdote a través de un ritual místico representa el pan y el vino con el cuerpo y la sangre de Cristo, y la consume en un sacrificio ritual; a continuación, los comulgantes la consumen con el propósito de recibir a Cristo y sus bendiciones en sí mismas.


Posts Relacionados :

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *