Apolo

Apolo

Apolo estaba en la segunda generación de los dioses del Olimpo, fue hijo de Zeus y Leto, y uno de los más grandes dioses del panteón helénico.

Los mitos relativos a Apolo se originaron en todas partes de Grecia. Tanto la vida política como espiritual de Grecia estuvo dominada por la personalidad vigorosa de este dios. Representó características de varias deidades de todo del helenismo. Allí estaba el Dorian Apolo, traído a través de los invasores indoeuropeos, y hay buenas razones para creer que otro Apolo entró en Grecia a través de la cultura hitita y apareció como un oriental antes de emerger como el dios Dorian.

La doble imagen del dios se refleja en el hecho de que había dos santuarios de Apolo, en Delfos y Delos. Sin duda, esto explica la gran admiración que este dios gozaba entre los griegos de Asia Menor. Poco a poco, todos los mitos se fusionaron de manera significativa para formar una imagen piadosa de Apolo, como se conoce hoy en día.

La diosa Leto, una titán, fue violada por Zeus. Hera, al saber que Leto daría a luz a los hijos de Zues, enfureció de los celos y prohibió que se le diera refugio a Leto en la tierra. La diosa buscó por todas partes hasta fue bienvenida a la isla flotante de Ortigia o Asteria, que era estéril y rocosa; por lo ruinoso del espacio no tenía nada que temer de Hera. Allí nacieron los hijos de Zeus, primero Artemisa, la cazadora virgen, y a continuación su hermano gemelo, Apolo. En agradecimiento al dios marcó la isla como el centro del mundo griego y la llamó Delos.

Cuando el Apolo entró en el mundo, cisnes sagrados rodearon la isla siete veces porque era el séptimo día del mes. Inmediatamente Zeus prodigó muchos regalos a su hijo incluyendo una mitra de oro, un carro tirado por cisnes, y una lira. El dios ordenó erigir un santuario en Delfos, al cual Apolo llegó en pleno verano; cada verano, la naturaleza se volvía la más bella para recibirlo, y anualmente, la llegada del dios era celebrada con una ceremonia solemne y una gran masacre.

Sin embargo, el reinado de Apolo en Delfos encontró cierta resistencia. Tenía que defender su privilegio ante Hércules que -de acuerdo con una leyenda- vino a consultar al oráculo. Cuando la sacerdotisa se negó a contestar, Hércules cogió un taburete (el símbolo del templo, que estaba cubierto con heces) con el fin de fundar un oráculo propio en otro lugar. Apolo acudió en ayuda de Pitia (la sacerdotisa) y luchó con Hércules por la posesión de la materia fecal. Zeus intervino, haciendo la paz entre sus dos hijos lanzando un rayo en medio y manteniendo el oráculo de Delfos.

Apolo era representado como un hermoso joven, con rizos azulados, y su nombre está conectado con muchos asuntos amorosos que tenía . Él se enamoró de la ninfa Daphme, hija de Peneo. Ella evitó sus afectos huyendo hacia el bosque, cuando Apollo la alcanzó ella le suplicó a su padre que la salvara, y él la transformó en un árbol de laurel, que se convirtió en el emblema de Apolo.

Apolo amó a la ninfa Cirene, con quien engendró a la semidiós Aristeo. Como músico y el dios de la lira dirigió el coro de las Musas, e inevitablemente, tuvo muchas aventuras con ellas. Con Thalia engendró a los Corybantes, demonios turbulentos como los Curetes. Con Urania engendró a Limus y Orfeo, dos músicos famosos.

El hijo predilecto de Apolo era Asklepios, a quien se le enseñó la medicina por Quirón, el centauro. Asclepio tenía la capacidad de resucitar a los muertos, lo que hizo a Zeus temeroso debido a las quejas que recibió de Hades. Zeus mató a Asclepio con un rayo, lo que enfureció a Apolo que a su vez mató a los Cíclopes que habían forjado el rayo de Zeus.

Como castigo por este crimen Zeus iba a enviar a Apolo al Tártaro, pero, a petición de Leto, le disminuyó el castigo, ordenando a su hijo a servir como esclavo a un mortal por un año. Apolo fue a Tesalia, donde sirvió al rey Admeto.

Mientras que Apolo tenía asuntos amorosos con mujeres, también se enamoró de hombres jóvenes. Dos de estas relaciones terminaron en desgracia: Apolo se enamoró de Jacinto, un joven príncipe de gran belleza; un día, cuando los dos se encontraban en el gimnasio el lanzamiento de disco, el disco rebotó y golpeó al príncipe en la cabeza, matándolo. Apolo estaba angustiado y para inmortalizar a su amigo hizo de su cuerpo una flor, el jacinto, con sus pétalos marcados con las iniciales “Hyacinthus”.

Apolo también amó a Cipariso, hijo de Télefo (que era el hijo de Hércules), cuyo compañero favorito era un magnífico ciervo que le seguía a todas partes. Pero un día de verano, cuando el ciervo se encontraba durmiendo en la sombra, Cipariso involuntariamente tropezó y mató al ciervo con su jabalina. Cipariso estaba tan abrumado por la desesperación que él anhelaba su propia muerte, así que Apolo lo transformó en un ciprés, que se convirtió en un símbolo de tristeza.

Entre las funciones principales de Apolo fue la del dios de la música. Además, estuvo vinculado a la poesía ya que a él le gustaba profetizar en verso y era invocado por los poetas. Pero él también era un dios terrible, como un arquero despiadado que podía causar la muerte instantánea; infligió epidemias como se como se indica al principio de la Ilíada, y junto con su hermana gemela Artemisa participó en asesinar a los hijos de Niobe. Algunos animales, como el lobo, el conejo, la ardilla y el cisne, fueron especialmente dedicados a Apolo; también el delfín, cuyo nombre en griego, delphis, recuerda el santuario de Apolo en Delphi.

Apolo

Imagen: iesgarciamorato


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