Ahura Mazdah

Ahura Mazdah

Ahura Mazdah es una deidad que fue originalmente llamado Ahura, “El Señor”, y tal vez estaba conectado a Mithra -el gobernante de la época- antes de ser elevado a la posición de ser supremo en la religión persa por el profeta Zoroastro; y luego de estos adquirió el epíteto Mazdah, “Sabio”.

Aunque los pastores indoeuropeos se asentaron en la meseta iraní, derivando sus dioses en el mismo panteón como los conquistadores arios de la India, el curso de su desarrollo religioso fue completamente diferente. Mientras que la mente india buscó un principio unificador dentro de una multiplicidad de dioses, en Persia la tendencia monista se movió hacia un monoteísmo universal, bajo la dirección de Zoroastro.

El fuego fue concebido para ser el símbolo de la verdad, que Ahura Mazdah otorgaba a sus seguidores. La luz se oponía a la oscuridad, y se asociaba con la verdad y la justicia, asha. En el mito de Atar, el fuego del cielo y el hijo de Ahura Mazdah, hay una lucha con Azi Dahaka (el dragón de 3 cabezas) que había usurpado el trono terrenal. Su gobierno trajo “necesidad, miseria , hambre, sed, vejez, muerte, tristeza, lamento, el calor y el frío excesivos, y la mezcla de los demonios y de los hombres”. Atar venció al dragón, que fue consignado ya sea “en el fondo del océano profundo” o “encadenado a un monte alto”. Pero Azhi Dahaka estaba destinado a escapar en el fin del mundo y destruir un tercio de la humanidad, antes de que fuera asesinado. El fuego divino era el símbolo de Ahura Mazdah, y en los templos del fuego arde la llama perpetua que indica su presencia.

Se piensa que Ahura Mazdah es un dios de la revelación profética, la única deidad que se revela a sí mismo a una sociedad tradicionalmente politeísta que aún no está lista para recibir la totalidad de su mensaje.

El zoroastrismo de los reyes persas estaba acomodado a las prácticas religiosas existentes, entre otras cosas porque ya había sido controlada por una casta religiosa -los magos- con la que previamente no tenían nada que ver. Una vez que los seguidores de este profeta se dieron cuenta de que el establecimiento en la tierra de un reino justo era imposible en el actual ciclo de las edades del mundo, el camino estaba abierto para que la mitología persa evolucionara en un dualismo profundo, con la fuente del bien y el mal cada vez más personificada.

Ahura Mazdah

Imagen: historyforkids


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