¿Quién fue Quanah Parker? (parte 1)

Quanah Parker (1850-1911) fue un joven mestizo, líder de los comanches a finales de 1870 en el suroeste de Oklahoma; este personaje fundó la religión peyote y hoy presentamos su historia.

A pesar de que se consideraba totalmente indio, su madre había sido capturada por los colonos blancos. Cuando su madre Cynthia Ann Parker fue llevada cautiva era una niña de 4 o 5 años (de acuerdo con las diversas historias) que llevaron a la familia de un jefe de banda que había perdido una hija y fue criada por su esposa. En su adolescencia, no hubo una diferencia distintiva entre Cynthia y cualquier otra chica Comanche excepto por sus ojos de color azul grisáceo; pero como toda comanche podía hacer pieles, coser con un tendón y un punzón, y cocinar a fuego tipi.

Después de la Guerra Civil la familia Parker en Texas fue capaz de localizar a su hija. Para entonces ya estaba casada con un jefe de banda Quahada de los comanches y era madre de 2 niños. Los intentos para convencerla de que regresara con su familia no surtieron efecto hasta que su esposo fue asesinado en una revuelta entre su tribu y las tropas del ejército, sólo entonces se dio consentimiento para regresar con su familia. Ella llevó a su hija Flor con ella, pero dejó a su hijo Quanah para ser criado por sus parientes comanches, que le iban a enseñar lo que un hombre debe saber.

Demás está decir que cuando Cynthia regresó a su familia experimentó un choque cultural. Al estar acostumbrada a la vida al aire libre, pronto se convenció de que el confinamiento de la vida interior la mataría a ella y a su bebé. Lo inevitable sucedió, la niña enfermó y murió a causa de la tuberculosis, y se dice que Cynthia murió de nostalgia.

Después de su muerte, la familia quería reclamar a su hijo, Quanah, ya que era el único chico que quedaba de lo que una vez había sido una familia grande y prometedora. Quanah finalmente consintió, pero convencido de que no tardaría en seguir a su madre y su hermana pequeña a la muerte.

Su auto-profecía casi se convirtió en realidad. Poco después de llegar Quanah, realmente parecía que yacía en su lecho de muerte; los médicos blancos no pudieron ayudarlo, no era capaz de tolerar los alimentos del hombre blanco que su abuela le preparaba. Todo lo que hizo fue permanecer en un estado de estupor y girar sin descanso en su cama de bronce. Rogó para que lo sacarán al aire libre, donde podría yacer en la tierra buena y sacar sus fuerzas de nuevo de ella. También pidió un curandero indio.


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