¿Qué es la precognición? (parte 2)

Siguiendo con las teorías que intentan darle una explicación a la precognición, ya vimos que las física cuántica se refiere al fenómeno de causalidad retroactiva como el disparador de este tipo de experiencias. Una teoría diferente y controvertida afirma que la experiencia premonitoria en sí desencadena una poderosa energía psicokinética, que es lo que hace que el futuro previsto ocurra; tales profecías auto-cumplidas fueron examinadas en 1960 por el psiquiatra J. London A. Barker, quien afirmó en su libro “Miedo a la Muerte” que las personas que murieron en la forma predicha por los adivinos estaban literalmente “muertas de miedo” y que de alguna manera esto contribuyó a su propia desaparición.

Barker estudió las precogniciones que rodearon el desastre en la mina de carbón en 1966, en Aberfan, País de Gales, en el que murieron 144 personas. A partir de esos datos él estableció la Oficina de Premoniciones británica, que recogió datos precognitivos con el fin de evitar desastres; Barker logró encontrar una serie de “sismógrafos humanos” que sintonizaron con regularidad los desastres, pero no pudieron determinar con precisión los tiempos.

A pesar de la dificultad en la comprensión de la precognición, es la forma más fácil de percepción extrasensorial para poner a prueba en el laboratorio. J. W. Dunne, un ingeniero británico de aeronáutica, llevó a cabo el primer estudio sistemático de la precognición en el siglo XX. En 1927, publicó el clásico “Un experimento con el tiempo”, que contenía sus descubrimientos y teorías. El estudio de Dunne se basó en sus sueños premonitorios personales, que involucró incidentes triviales en su propia vida y acontecimientos principales en las noticias publicadas en la prensa el día después del sueño.

La teoría de Dunne propone que el tiempo existe en capas sobre las dimensiones, cada una de las cuales pueden ser vistas en diferentes perspectivas; el origen de todas las capas es el Tiempo Absoluto, creado por Dios.

Una peculiaridad respecto a la precognición es que rara vez se percibe la propia muerte, tal vez una explicación es que el trauma es demasiado grande para que el ego propio lo pueda aceptar. Algunas excepciones notables son:

  • Abraham Lincoln: soñó con su propia muerte seis semanas antes de su asesinato. Sin embargo, su sueño no era el de recibir un disparo y morir, sino de ser un observador después del hecho. Vio una larga procesión de dolientes que entraban en la Casa Blanca, cuando él entró y pasó al lado del ataúd, se sorprendió al encontrarse a sí mismo mirando a su propio cuerpo.
  • Los presidentes americanos John Garfield y William McKinley experimentaron también el previo conocimiento de sus muertes.


Posts Relacionados :

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *