¿Qué es el Satanismo? (parte 1)

El satanismo o satanismo teísta, es la creencia en Satanás, Lucifer o el Diablo. Quienes sostienen esas creencias, por lo general son llamados satanistas o luciferinos, y pueden o no creer en la caracterización bíblica de Satanás o el Diablo.

Satanás -el uso de un término generalizado- puede ser reconocido como una deidad o fuerza (ya sea hombre o mujer).

Esta entidad espiritual o mítica posee muchos atributos, que dependen de la creencia teológica en la que se basa para describirlos. Por ejemplo, los cristianos ortodoxos describen a Satanás como el padre de la mentira, mientras que los gnósticos lo ven como dador de conocimiento o gnosis, y ponen un gran énfasis en la historia bíblica del Jardín del Edén.

El satanismo teísta señala que Satanás le dio al hombre el fruto prohibido, el conocimiento. Esta era la ciencia del bien y del mal, por lo tanto, este conocimiento puede ser usado para crear buenos y/o malos. No todos los satanistas son teístas. Mientras que otros sólo pueden afirmar que son satanistas, o adoradores del diablo, los principales objetivos de estos últimos grupos son su objeción a lo bueno y la promoción del mal.

Cuando se habla de satanismo se debe recordar que las tres principales religiones del mundo, el judaísmo, el cristianismo y el Islam, derivan su idea del bien y del mal del zoroastrismo. En esta tradición era Ahriman, el gemelo malvado, quien siempre estaba luchando para derrotar a su buen hermano Ahura Mazda; este mito zoroástrico establece la cosmología del bien y el mal y la lucha de las tres religiones futuras; sobre todo en el cristianismo, que dice que si Dios existe también debe existir la presencia del mal. Si Dios creó un mundo que es imperfecto, la imperfección debe venir de otra fuente que no es Dios, entonces Satanás cumple con el requisito.

El nombre Satanás aparece tarde en el Antiguo Testamento, como un siervo de Dios que existe para poner a prueba al hombre; esta idea todavía reside en el Nuevo Testamento, pero muchos no ponen mucho crédito en ello, porque si Dios es omnisciente no necesita a Satanás para probar al hombre puesto que ya conoce sus acciones; por lo tanto en el cristianismo Satanás es sobre todo la fuente del mal.

También en el cristianismo Satanás es visto como el Opositor de Dios, un papel también atribuido a Set en el antiguo panteón egipcio, por lo que el satanismo a veces se conoce como Setismo. Pero Satanás ha vuelto más importante que Set, porque en el cristianismo hay un infierno con Satanás como su líder que se encarga de atrapar a las almas malignas; a diferencia Set, Satanás no es considerado una deidad, sino un ángel caído.

Satanás (llamado Lucifer, “Portador de Luz”), según cuenta la leyenda fue el más hermoso en el cielo, pero se negó a adorar al hombre, por lo tanto, junto con otros ángeles que estaban de su lado, fué lanzado en el infierno. El título del Portador de la Luz hace que con frecuencia Satanás tenga una referencia como el gemelo de Cristo, quien se refirió a sí mismo como la luz, la verdad y el camino, lo que también se asemeja al mito de Zoroastro.

Otra razón de la importancia de Satanás en el cristianismo es su énfasis en la otra vida, la felicidad eterna en el cielo con Dios o la condenación eterna en el infierno. Aunque la mayoría de los cristianos se atreven a admitir que Satanás está bien incorporado dentro de su teología; además de suministrar todo el mal en bien el mundo de Dios, Satanás es una persona temerosa y muy útil, pues muchos han afirmado que la Iglesia se ha aprovechado Satanás.

En el islám la palabra Satanás es al-Satán, es decir, transgresor o adversario (como en hebreo). El término común es Iblis, los genios, que desobedeció a Dios y fue condenado a servir como desvío para la humanidad para poner a prueba su fe en Dios. El Iblis se nombra específicamente en el Corán, pero hay muchos shaytanes.


Posts Relacionados :

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *