¿Qué es el sacrificio? (parte 2)

En justicia hay que señalar que la mayoría, si no todos, los comulgantes cristianos no son conscientes de que están participando en el canibalismo ritual y la mayoría lo niega rotundamente con justa razón. Los servicios de la Eucaristía y la comunión son una parte crucial de su creencia, pues creen que la noche antes de ser crucificado, Cristo cambió el pan y el vino en su cuerpo y su sangre que los apóstoles comieron y bebieron. En el catolicismo, con la creencia en la justificación, la creencia de la gente, el sacerdote, el celebrante de la Misa, lleva a cabo el acto mismo que Cristo realizó en cada misa. Ésta es una creencia que muchos católicos se les enseña casi desde el nacimiento.

Hay un montón de descripciones de sacrificios divinos en las mitologías. Por ejemplo, Osiris, Dionisio y Attis se desmembraron en sacrificio por el renacimiento.

Durante la Edad Media y el Renacimiento en la caza de brujas había todo tipo de acusaciones contra las brujas declaradas de sacrificar gallos y bebés no bautizados al diablo. Estas acusaciones también fueron frecuentes durante la época de la Misa Negra. En todas las etapas de la historia nos encontramos con tales acusaciones: los sirios acusaron a los Judios de realizar sacrificios humanos y cometer canibalismo, los romanos acusaron a los cristianos, y, la cristianos a su vez acusaron a los gnósticos, cátaros, valdenses y albigenses.

El sacrificio de sangre se ha utilizado en la magia ceremonial. Los magos han creído que libera una explosión instantánea de potencia que utilizan para la realización de los hechizos mágicos y la conjuración. Los grimorios antiguos ordenaban la matanza de los animales y el uso de sus pieles para hacer pergaminos en los que se dibujaban símbolos mágicos. Los animales que se ofrecían a Dios y los demonios tenían que ser jovenes, sanos y virgenes para liberar la máxima cantidad de energía.

Actualmente los sacrificios de animales todavía ocurren en diferentes grupos tribales y las prácticas religiosas de vudú y santería. Si bien estas prácticas han sido condenadas por los que abogan por los derechos de los animales, las constituciones de la mayoría de los países del mundo protegen el derecho a practicar la religión que crea conveniente; por lo que algunas religiones defienden el sacrificio de animales.

A partir de los informes de los ex miembros de grupos satánicos los sacrificios tanto animal como humano todavía ocurren dentro de estos grupos. Las víctimas humanas son fugitivos secuestrados, niños y vagabundos. El abuso sexual y la tortura se aplica primero, pues se cree que ayuda a liberar energía para propósitos mágicos. En varios ritos las partes del cuerpo se consumen.


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