¿Que es el Feng- Shui?

El feng-shui es una ciencia-arte originaria de China. Respecto a sus orígenes, aquí nadie se pone de acuerdo, pero es seguro que es hace más de 2.000 años. Sus fuentes de inspiración fueron sobre todo la observación de la naturaleza, sus cambios climáticos, el estudio de sus cultivos, las disposiciones terrestres de ríos, montañas, lagos… Posteriormente se complementó con la filosofía taoísta, las artes adivinatorias del I-Ching y lo que se conoce como Secuencia del cielo anterior y posterior (basados en orientaciones cardinales), y otros elementos diversos que dieron como resultado el arte-ciencia del Feng-Shui.


La característica principal del Feng-Shui es el estudio de las personas y el medio en que se desarrollan y de lo que trata es de armonizar a ambos, pero ¡ojo!, llevado a límites extremos puede desencadenar una serie de acontecimientos fatales para uno de ellos, pues si damos más importancia a la persona que al medio podemos acabar con éste (digamos que es lo que estamos haciendo actualmente con el entorno en que vivimos) si por el contrario supeditamos todo a la conservación de la naturaleza sin tener en cuenta a la persona que en ella habita, acabaríamos con el ser humano como tal, pues hoy por hoy necesitamos de una serie de “comodidades” para vivir.


Tenga presente que todo objeto, color y forma son energías y que dependiendo de las características energéticas de las viviendas y las propias energías que todas las personas poseemos, estarán influyendo en nuestra forma de vida en todos los aspectos. Pues el feng shui tiene como finalidad: armonizar las características energéticas de la vivienda, ubicando los elementos precisos en los lugares adecuados generando pensamientos positivos que nos proporcionarán una mejor calidad de vida en todos los aspectos de la vida, tanto en el sentido personal (salud, estudios, relaciones, armonía) como en el de nuestra prosperidad (finanzas, profesión, fama, éxito, suerte)


Es por ello que, básicamente, lo que el Feng-Shui pretende es lograr un equilibrio de fuerzas entre los dos, permitiendo vivir al ser humano como tal en un entorno natural agradable. Una vez conseguido esto y con las


herramientas que el Feng-Shui nos proporciona a través de sus dos principales escuelas, la de la forma y la de la brújula, procederemos a determinar qué clase de energías posee el hábitat (hogar, oficina, local comercial, etc.) a estudiar y posteriormente trataremos de encauzarlas según nuestras conveniencias, es decir, activando las que sean positivas y anulando aquellas otras de índole negativa.

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